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Para fabricantes de robots, futuro se acerca a realidad

En la última década, iRobot, con sede en las afueras de Boston, ha surgido como uno de los principales fabricantes de robots de Estados Unidos.

18.03.2012

Desde que Rosey la Robot atendía a “Los Supersónicos” a principios de los 60, la promesa de que los robots vuelvan más fácil la vida cotidiana ha sido un poco una tomadura de pelo.

Rosey, una asistente doméstica metálica con un delantal con holanes, “de alguna manera despertó las expectativas de que los robots eran el futuro”, dijo Colin M. Angle, el director ejecutivo de iRobot Corporation. “Luego, pasaron 50 años”.

Ahora la compañía de Angle está tratando de mejorar a Rosey con Ava, una asistente de 1.60 metros de altura, con un iPad o una tablet Android por cerebro y sensores de movimiento de Xbox para ayudarle a desplazarse. Pero sin delantal, hasta ahora.

En la última década, iRobot, con sede en las afueras de Boston, ha surgido como uno de los principales fabricantes de robots de Estados Unidos. Ha vendido millones de las aspiradoras Roomba con forma de disco, y sus robots de detección de bombas han protegido a los soldados en Irak y Afganistán. Ahora, con Ava, está usando los avances en video y computación para crear robots que puedan realizar trabajo de oficina de manera remota y quizá un día manejar más de las tareas domésticas.

A fines de enero, iRobot amplió una asociación con InTouch Health, una compañía pequeña que permite a los médicos en pantallas de computadora atender a víctimas de apoplejías y otros pacientes a distancia. Y Texas Instrumentos anunció recientemente que proveería a iRobot con nuevos procesadores que pudieran ayudar a los robots a ser más interactivos y redujeran gradualmente su costo.

“Tenemos una firme creencia de que el mercado de la robótica está a punto de estallar”, dijo Remi El-Ouazzane, vicepresidente y gerente general de la unidad de Texas Instruments que produce los procesadores.

Las esperanzas de Angle para ampliar el atractivo de la industria son compartidas por otras compañías de robots, que han luchado por ampliarse más allá de los usos industriales y militares, los juguetes y otros productos nicho.

Programar robots para que imiten el comportamiento humano sigue siendo difícil. Pero la capacidad para usar las tablets como simples controladores de pantalla táctil está atrayendo a más desarrolladores de software, que están previendo aplicaciones que pudieran mejorar las videoconferencias, ofrecer guardias de seguridad móviles y vendedores y ayudar a las personas de edad avanzada a vivir más tiempo en sus hogares.

Y con sus propias innovaciones ahora en el centro del esfuerzo, los gigantes de la tecnología –Apple, Google, Microsoft y las compañías de semiconductores– también están acelerando las cosas.

Angle, de 44 años de edad, que ha estado a la vanguardia en la robótica desde que era estudiante del MIT, dijo que Ava “es una de las cosas en nuestra banda de producción que me emociona personalmente”. Pero advirtió que el robot seguía siendo un prototipo y no se presentaría para ningún deber laboral real antes del año próximo.

Angle estima que las primeras versiones de Ava costarán decenas de miles de dólares, tan elevado que la compañía se está enfocando primero en las aplicaciones médicas con InTouch Health, con sede en Santa Bárbara, California.

InTouch ya tiene robots con conexiones de video en muchos hospitales pequeños, y han salvado vidas en emergencias cuando los especialistas no pueden llegar ahí en persona. Pero los médicos tienen que manejar y manipular los robots con palancas de mando para ver a los pacientes.

Angle dijo que un toquecito en la pantalla de tablet de Ava pudiera hacerle ir a la habitación correcta y liberar a los médicos de los controles más mundanos. Su sistema de mapeo, basado en parte en el sensor de movimiento tridimensional de Microsoft para Xbox, pudiera permitir al robot moverse hasta el lecho del paciente sin chocar con obstáculos.

Conforme avance el tiempo, Angle dice que piensa que los hombres de negocios pudieran usar los robots como sustitutos en reuniones, hablando y observando inalámbricamente a través de la diadema de Ava e incluso guiándola por el salón para charlas privadas. Y si el precio eventualmente baja a niveles de consumo, como piensa que sucederá, Ava pudiera, añadiéndole brazos, acercarle píldoras a las personas mayores, o incluso cocteles.

Asociación generará dispositivos baratos y más ventas

Sin embargo, dado el mucho tiempo que han tomado los grandes avances en robótica, Wall Street no está seguro todavía de qué hacer con todo esto.

Conforme las ventas de sus aspiradoras y robots militares crecía, los ingresos de iRobot se dispararon a 40 millones de dólares el año pasado, respecto de 756,000 dólares en 2008, y sus acciones subieron de 7 a 38 dólares por acción. Pero como está aumentando la presión para recortes presupuestarios en el Pentágono, Angle dijo a analistas en febrero que las ventas militares de la compañía pudieran descender en hasta 20 por ciento este año, y las acciones rápidamente cayeron a entre 25 y 26 dólares por acción.

La compañía ha despedido a 55 de los 657 empleados que tenía el otoño pasado en anticipación de una desaceleración en las ventas militares en Estados Unidos, y el jefe de esa división renunció en febrero en medio de la preocupación de que iRobot no hubiera hecho suficientes ventas militares a gobiernos extranjeros.

Frank Tobe, analista independiente que publica el Robot Report en línea, dijo que hasta que Ava esté equipada para tomar y sostener objetos, el robot tendría usos limitados. Pero afirmó que la asociación con InTouch daba a iRobot un necesario punto de apoyo en la atención médica. iRobot planea invertir seis millones de dólares en InTouch, y Tobe dijo que al combinar sus tecnologías las compañías podían producir dispositivos a un costo mucho menor y atraer más ventas.

iRobot también enfrenta creciente competencia de parte de compañías de robótica en Asia y Europa, muchas subsidiadas por gobiernos que creen que las innovaciones ayudarán a impulsar a sus economías. Pero analistas dicen que iRobot tiene varias patentes cruciales. Y la compañía tiene un firme historial en encontrar usos prácticos para los robots y llevarlos al mercado.

El primer robot de Angle, construido a fines de los años 80 con Rodney Brooks, un profesor del MIT, fue Genghis, una criatura similar a un insecto que terminó en el Smithsoniano. Impulsado por microprocesadores con solo 156 bytes de memoria, podía caminar en seis patas.

También demostró que los robots podían ser programados para reaccionar a algunas reglas básicas.

Ese proyecto despertó el interés de Angle en construir robots sencillos y prácticos. Él, Brooks y otra estudiante de posgrado del MIT, Helen Greiner, iniciaron iRobot en 1991, dijo, “para producir robots que beneficiaran a la vida de la gente cotidianamente”.

Pero ese objetivo resultó más difícil de lo que esperaban, y siguió una década de prueba y error. Angle señaló algunos de sus primeros esfuerzos, incluida una muñeca robótica para Hasbro llamada My Real Baby.