Tegucigalpa, Honduras
La venta y distribución de drogas se ha convertido en el mayor generador de homicidios en el Distrito Central. Según autoridades policiales, varias de las masacres registradas en el presente año en las ciudades gemelas se produjeron por peleas de territorio para la venta y distribución de drogas.
Un experto en el tema de maras y pandillas explicó a EL HERALDO, bajo la condición de hablar en anonimato, que varias de las masacres suscitadas en la capital son cometidas por integrantes de maras y pandillas que están tratando de recuperar sus territorios perdidos y que actualmente están en manos del grupo rival.
De unas 900 colonias que hay en el Distrito Central, en 35 la Mara Salvatrucha (MS-13) y el Barrio 18 casi tienen control total.
Hace algunos años estas agrupaciones se enfrentaban constantemente, pero luego se dividieron los territorios para cometer diversas actividades criminales y de esa manera, por algún tiempo, no se reportaron masacres por peleas de territorio, afirmó.
Sin embargo, hace unos años, cuando se creó la “Ley Antimaras” (reforma al artículo 332 del Código Penal) para penalizar la asociación ilícita, las autoridades del gobierno emprendieron una “cacería” y capturaron a los cabecillas de la Mara Salvatrucha y Barrio 18, las principales pandillas.
Algunos de estos jefes siguen guardando prisión en las cárceles del país. Con esos operativos y capturas muchas colonias que antes estaban controladas por alguna de estas agrupaciones quedaron “limpias”.
Sin embargo, desde el año pasado las masacres por peleas de territorio se han registrado de manera más seguida.
Recuperando territorios
Según el experto, entre 2007 y 2011 se mantuvo una tregua entre ambas pandillas, pero ahora ellos tienen otros intereses, como apoderarse de las colonias para el tráfico de drogas, ya que es su principal fuente de ingresos de dinero.
Ejemplificó que la colonia Hato de Enmedio, donde sucedieron dos masacres en las que murieron ocho jóvenes a mediados de febrero, es una zona donde la MS-13 vende drogas, “entonces la pandilla 18 está tratando de recuperar su territorio perdido y ha ejecutado masacres y su objetivo solo era un tipo que era vendedor de drogas de esa agrupación (de la MS-13)”.
En el caso de la colonia San Miguel, dijo que quienes han estado vendiendo drogas son las personas ligadas a un traficante que fue capturado y después asesinado en la Penitenciaría Nacional Marco Aurelio Soto (PNMAS).
Sobre la masacre de 12 personas en la colonia 1 de Diciembre, en Comayagüela el 5 de marzo, sostuvo que en ese sector los vendedores y distribuidores de drogas son también los MS-13.
“Hasta antes de que se aprobara la ‘Ley Antimaras’, toda esa zona de la 1 de Diciembre y colonias adyacentes eran territorios 18, pero con los operativos todas esas zonas quedaron “limpias” y esto fue aprovechado por la MS-13 para poner sus plazas de venta de drogas. Entonces el barrio 18, al cometer estas masacres y atentados, lo que está intentando es recuperar su territorio, aseguró.
Esto comienza
Desde el punto de vista del consultado, quien fue entrenado y capacitado sobre el tema de maras y pandillas en Estados Unidos, la pelea de territorios entre estas agrupaciones apenas comienza.
Recordó que algunos de los cabecillas detenidos con la “Ley Antimaras” están recobrando su libertad y en otros casos la misma organización les ha mandado a nuevos líderes desde otros países como El Salvador, Guatemala y Estados Unidos.
“Estos nuevos líderes son generadores de violencia, ya que en sus países siempre han tenido las muertes a la orden del día y en Honduras, a pesar de que desde hace varios años se encuentra entre los países más violentos del mundo, la cultura del hondureño no es violenta, la violencia la han generado estas agrupaciones y otras independientes vinculadas al tráfico de drogas”, consideró.
Sostuvo que “hay que estar muy atentos de las colonias porque esto (violencia) no se va ha detener ahorita”.
Agregó que lo peligroso de esta recuperación de territorios es que los atacantes “no tienen objetivos definidos sino que atacan a cualquier grupo que esté afectando sus actividades”. Entre las colonias que han reportado menor incidencia de violencia, pero que representan un peligro latente por la presencia de dos agrupaciones rivales están están: Las Torres, que es territorio de la MS-13, y la Flor del Campo, Venezuela y la Pradera, donde está la 18.
La colonia Francisco Morazán, barrio El Chile y El Porvenir son de Los Chirizos, y abajo, en el Cementerio General, el dominio lo tiene la MS-13.
También existen las denominadas “zonas de pase” (controladas por las dos agrupaciones criminales), y entre estas están: el sector de El Infiernito (donde ocurrió la masacre de siete personas en noviembre de 2015) y la colonia Suyapa.
“Esos lugares son propicios para que se den estos tipos de masacres”, sostuvo.
Para evitar que se sigan registrando masacres, el experto recomendó a los cuerpos de seguridad “que se intervengan estas zonas, se debe hacer más inteligencia, identificar, capturar y encarcelar a los miembros de estas organizaciones”.
Una vez que las zonas estén liberadas de las pandillas, se deben enviar elementos de la Policía Comunitaria para que capaciten en algún oficio a los jóvenes que pueden ser reclutados por los miembros de maras.
También con el programa de Guardianes de la Patria, dirigido para socializar medidas de convivencia entre los jóvenes, se puede lograr que se reduzcan los niveles de inseguridad.
Sostuvo que la desintegración familiar es uno de los factores por los que se involucran los jóvenes en las pandillas, porque ellos quieren sentirse parte de algo y las maras les dan el sentido de pertenencia que no tienen en el hogar.
Intervenida
Actualmente la única colonia que se encuentra intervenida con presencia de la Policía Nacional las 24 horas es la 1 de Diciembre, desde el 5 de marzo.
La autoridades también contemplan tener mayor presencia en la Iberia y la Rafael Callejas. Por su parte, los elementos de la Policía Militar del Orden Público (PMOP) mantienen la intervención en las colonias 14 de febrero, Francisco Morazán y Soto, ubicadas en la parte alta de Cementerio General, donde la incidencia delictiva se ha reducido considerablemente, según el experto.
Donde ha fallado la intervención militar es en la zona de El Reparto por Arriba, El Reparto por Abajo, la Guillén, la Canaán y la Santa Rosa, lugares donde en menos de un mes se registraron cuatro asesinatos, entre ellos el de una doctora, y al menos tres personas han resultado heridas. Se conoció que las autoridades de la PMOP está haciendo un replanteamiento de la estrategia de seguridad en esas últimas zonas.