El cardenal hondureño Andrés Rodríguez clamó por la paz y criticó la impunidad que prima en Honduras durante la homilía dominical que se celebró este domingo en la Catedral Metropolitana de Tegucigalpa.
'No se puede soñar una paz digna mientras se acreciente la injusticia en el mundo, por eso debemos trabajar por la justicia, en nuestro país estamos viendo una justicia imperfecta, débil, estamos viendo una justicia que deja en impunidad tantos crímenes y delitos', dijo el prelado hondureño.
'Si no trabajamos por la justicia muy difícilmente viviremos en paz', dijo Rodríguez en su mensaje a los feligreses.
'¿Por qué vivir en agresión por qué en confrontación, con un corazón lleno de resentimientos, de intolerancia, de odio, de insultos? No podemos construir la paz, solo hombres y mujeres que viven en paz con su conciencia, en paz con Dios, pueden sembrar la paz en nuestro mundo y en nuestra Honduras', agregó.
La paz, dijo el cardenal de Honduras, 'comienza en nuestro propio corazón, desterrar cualquier violencia, cualquier agrsividad, cualquier distancia, qué pena que en nuestro corazón haya muchas dificultades que provocan resentimientos y divisiones y rencores'.
Reflexionó que a partir de la Biblia se puede entender el sentido de la paz, que indica la ausencia de guerras y desórdenes y significa 'reposo, seguridad, exito, gloria, todo eso quiere decir la paz'.
Recordó que el mensaje de paz es uno de los objetivos del mes de mayo dedicado a la Virgen Santísima. En este mes, 'oremos por la paz del mundo y sobre todo por la paz en Honduras. Honduras puede cambiar, no es posible que una minoría criminal pueda prevalecer sobre un pueblo que ama a Diso, que respeta a Dios y que debe respetar la vida'.
Mencionó que la paz que se dan los feligreses durante la misa 'es un buen deseo que deberíamos tener presente todos los cristianos'.
La paz, 'no solo quiere decir lo que Dios nos da sino lo que Dios es. Dios es nuestra paz y en himno muy bonito de la liturgia la Iglesia llama a la santísima trinidad oceano de paz', compartió.
El cardenal de Honduras dijo que 'la paz del corazón es lo primero que debemos desear y lo primero que tenemos que pedir y no se puede obtener la paz del corazón sin Dios, fuera de Dios, si no vivimos en paz con Dios nuestro corazón no está en paz'.
La paz que da Dios no es la del mundo, de tratados, encuentros ni armisticios, sino 'fruto del amor'.
'El señor nos ha dicho que se pueden vencer esos obstaculos y superar todas las barreras, si esa paz comienza en nuestro corazón es la paz con Dios, que no tiemble tu corazón ni se acobarde, nos ha dicho el evangelio, eso quiere liberarnos del temor, quiere liberarnos de la inquietud que nos paraliza'.
Recordó las palabras del Señor cuando dijo 'me voy pero volveré a ustedes'. Y ese volver lo hace cada día 'en la celebración eucarística, por eso es tan importante, vuelve a nosotros en su palabra, vuelve a nosotros en el pan de vida, vuelve a nosotros en lo que infunde en nuestros corazones'.
'Por eso sabemos lo que nos deseamos cuando nos damos ese saludo o ese abrazo de paz, sabemos que nos estrechamos la mano, no es por un rito vacío, intercambiamos en la misa un deseo de paz, nos deseamos bienestar, nos deseamos salud, nos deseamos buenas relaciones con Dios, con nosotros mismos y con los demás'.
Pidió que los cristianos tengan la gracia de ser constructores de paz, 'de ser personas que aman, que viven la paz y que transmiten paz a los demás.