”The Sopranos”, más que una serie de mafiosos era de Nueva Jersey
“El factor de realidad de ‘The Sopranos’ es lo que es tan importante y tan efectivo”, dijo Mark Kamine, el director de locaciones del programa y autor de “On Locations”,
Tony Soprano, encarnado por James Gandolfini, en su casa decadente en North Caldwell, Nueva Jersey.
Por Anna Kodé | The New York Times
Por más que fuera una serie sobre mafiosos italoestadounidenses, “The Sopranos” era un programa sobre Nueva Jersey. Desde una mansión en los suburbios de North Caldwell hasta un club de desnudistas en el cercano Lodi, el programa capturó una instantánea del Estado a fines de los 90 y la década del 2000.
“El factor de realidad de ‘The Sopranos’ es lo que es tan importante y tan efectivo”, dijo Mark Kamine, el director de locaciones del programa y autor de “On Locations”, unas memorias próximas a ser publicadas. David Chase, el creador del programa, insistió en que sus personajes de Nueva Jersey estuvieran representados en el Nueva Jersey real.
“The Sopranos” se estrenó hace 25 años. Con el tiempo, algunos de los interiores fueron construidos en foros de grabación en Nueva York, pero gran parte del episodio piloto y muchas de las tomas exteriores de la serie fueron filmadas en casas, negocios y calles locales.
Entre ellos figura la casa de 520 metros cuadrados de Tony Soprano. Construida en 1987 al final de una calle privada en un barrio arbolado, la vivienda era decadente comparada con la casa en la que creció Tony, apropiada para un personaje que se había vuelto más rico que sus padres, pero quien sentía que estaba perdiendo contacto con sus valores.
El primer episodio fue filmado en la casa en North Caldwell, aunque su propietario dudaba en recibir un equipo de producción. Kamine convenció al dueño de permitir que el programa rodara sólo los exteriores y, con el tiempo, cambió su actitud.
En el 2019, la casa fue puesta a la venta a un precio inicial de 3.4 millones de dólares.
A 10 minutos en auto de la casa de Tony, su madre, Livia, vive en una calle tranquila en Verona. Construida en 1926, su casa es mucho más pequeña y antigua.
El club de desnudistas Bada Bing, donde Tony y su equipo se divertían en el frente y hacían negocios en la parte de atrás, es un club real llamado Satin Dolls. El dueño era, apropiadamente, un hombre llamado Tony con vínculos con la mafia.
En un principio, el dueño le dio permiso al programa para filmar allí mientras el negocio estaba cerrado. A medida que la serie se volvía más popular, “simplemente se frotaba las manos cuando me veía llegar y decía: ‘¿Cuánto dinero me vas a dar esta vez?’”, recordó Kamine.
Satriale’s, la charcutería y tienda de sándwiches de la que el padre de Tony se hizo cargo cuando su dueño no pudo pagar una deuda, no siempre fue Satriale’s. En el episodio piloto, el punto de reunión era Centanni’s, una carnicería de la vida real en Elizabeth, Nueva Jersey. Pero los dueños del local dijeron a los productores que la filmación perturbaba demasiado el negocio.
Kamine halló un local vacío en Kearny. El propietario había comprado el lugar para abrir una compañía de limpieza.
“Me dijo: ‘Recién estoy empezando mi negocio, ¿por qué habría de hacer esto?’”, comentó Kamine. “Dijimos: ‘te pagaremos una buena renta por usar la tienda y pagaremos la renta de tu oficina en otro lugar’”.
El Vesuvio de Bucco era un restaurante familiar donde Tony se sentaba con sus dos familias. El Vesuvio original, en la planta baja de un edificio en Elizabeth, fue hecho estallar durante la primera temporada.
Para filmar la escena, “agregamos un ala que explotó y la destruimos”, reveló Chase. “El verdadero restaurante quedó intacto”.
Cada semana, en los créditos iniciales, Tony pasaba manejando frente a Pizza Land, una diminuta pizzería en North Arlington.
Luego de que el dueño anterior del negoció murió en el 2010, Eddie Twdroos pasaba por allí cuando vio que estaba cerrada. Había operado pizzerías antes y decidió rescatarla.
“Quieres mantener todo como estaba en la serie, la misma fachada, el mismo rótulo sobre la tienda”, dijo Twdroos, de 53 años. “Es un punto de referencia”.
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