El mundo acuático de Dubái, ¿la opulencia que daña?

Los expertos dicen que la dependencia de Dubái de la desalinización está dañando el Golfo Pérsico, causado el aumento de la temperatura costera y la daño a la biodiversidad

Viendo el espectáculo de las fuentes en el Lago Burj, una atracción abastecida con aguas residuales tratadas.

sáb 2 de diciembre de 2023 a las 14:57

Por Arielle Paul / The New York Times

Para una ciudad desértica, Dubái parece un paraíso acuático. Los visitantes pueden bucear en la alberca más profunda del mundo o esquiar dentro de un megacentro comercial donde los pingüinos juegan en nieve recién hecha. Una fuente —pregonada como la más grande del mundo— rocía más de 83 mil litros de agua al aire, sincronizada con música.

Pero para mantener su opulencia, la Ciudad depende de agua dulce que no tiene. Así que recurre al mar, utilizando tecnologías de desalinización consumidoras de altas cantidades de energía para ayudar a hidratar la metrópoli.

Todo esto tiene un costo. Los expertos dicen que la dependencia de Dubai de la desalinización está dañando el Golfo Pérsico, produciendo un residuo salobre conocido como salmuera que, junto con los productos químicos utilizados durante la desalinización, aumenta la salinidad en el golfo. También eleva la temperatura del agua costera y daña la biodiversidad.

El golfo también se ve afectado por el cambio climático y los esfuerzos por construir las islas multimillonarias de Dubai mediante la recuperación de tierras. Entre las propiedades inmobiliarias frente a la playa que se ofrecen figura una isla privada de 34 millones de dólares, con forma de caballito de mar, en el archipiélago artificial.

Si no se toman medidas inmediatas para contrarrestar el daño, la desalinización, en combinación con el cambio climático, aumentará la temperatura del agua costera del golfo en al menos 2.8 grados centígrados en más del 50 por ciento del área para el 2050, arroja un estudio del 2021 publicado en el Boletín de Contaminación Marina de ScienceDirect, un sitio para artículos revisados por homólogos.

Dubái, la ciudad más poblada de los Emiratos Árabes Unidos, ha tomado medidas para abordar los daños vía iniciativas ambientales y nuevas tecnologías, pero está aumentando la presión para hacer más. La Ciudad es sede de COP28, la cumbre climática mundial de las Naciones Unidas, que ha exacerbado la tensión debido a las inversiones en combustibles fósiles por parte de los Emiratos.

Más allá de impulsar los llamativos elementos recreativos de Dubái, la desalinización proporciona agua potable a la Ciudad. La Autoridad de Electricidad y Agua de Dubái suministra agua a más de 3.6 millones de residentes y visitantes, que elevan la población activa diurna de la Ciudad a más de 4.7 millones, de acuerdo con un reporte de sostenibilidad del 2022. Para el 2040, la empresa de servicios públicos anticipa que estas cifras aumenten, elevando la demanda de agua.

La ciudad desalinizó aproximadamente 517 mil millones de litros de agua el año pasado, decía el reporte de sostenibilidad. Por cada litro de agua desalinizada producida, se vierte al golfo un promedio de 1.5 litros de salmuera.

En Dubái, el Complejo de Energía y Desalinización Jebel Ali —las instalaciones más grandes de su tipo— canaliza agua desde el mar, enviándola a través de una serie de fases de tratamiento, y luego a la Ciudad como agua potable. Pero las 43 plantas desalinizadoras de Jebel Ali funcionan con combustibles fósiles. Los Emiratos produjeron más de 200 millones de toneladas de carbono en el 2022, una de las emisiones per cápita más altas del mundo.

En Deep Dive Dubái, el equivalente a seis albercas olímpicas de agua llena una ciudad submarina con forma de ostra, inspirada en la herencia de buceo de perlas del Emirato.

$!La recuperación de tierras para construir las islas artificiales de Dubái ha sido vinculado a temperaturas costeras más altas.

El Burj Khalifa, el edificio más alto del mundo, utiliza un promedio de 946 mil litros de agua al día y requiere una capacidad máxima de refrigeración equivalente a unas 10 mil toneladas de hielo derretido. Al pie del edificio, el Lago Burj de 12 hectáreas y sus cinco fuentes danzantes utilizan un sistema de recuperación de aguas residuales que reutiliza las aguas residuales del Burj Khalifa.

La construcción de las islas artificiales de Dubái también ejerce presión sobre el golfo. Un estudio encontró que la temperatura promedio del agua alrededor de la isla Palm Jumeirah aumentó unos siete grados en 19 años. Otro estudio citó la recuperación de tierras, la salmuera y los desechos industriales como las causas del crecimiento excesivo de algas microscópicas en el golfo, conocidas como floraciones de algas o mareas rojas. Algunas de estas floraciones han cerrado plantas desalinizadoras.

Dubái ha anunciado iniciativas ecológicas para abordar su enorme consumo de recursos, incluyendo un esfuerzo por reducir la demanda de energía y agua en un 30 por ciento para el 2030 y generar toda su energía con fuentes de energía renovables para el 2050.

Faisal al-Marzooqi, profesor asociado en la Universidad Khalifa que estudia la desalinización, dijo que había presionado a los funcionarios para que impidieran que instalaciones usaran agua potable para funciones que no involucran beber.

Añadió que el aumento en los niveles de salinidad en el Golfo Pérsico era peligroso porque el agua era hipersalina y agregar más sal amenazaba la biodiversidad del Golfo.

Alrededor del 70 por ciento de los arrecifes de coral del Golfo han desaparecido, y 21 especies de peces dependientes de los corales corren un elevado riesgo de extinción. Estos cambios han resultado en una pérdida regional de 94 mil millones de dólares al año en turismo, acuicultura y pesca, arroja un estudio publicado en el 2021 en el Boletín de Contaminación Marina, una revista académica.

Las praderas de pasto marino y los manglares de la zona también están pasando apuros. Su declive ha contribuido a crear un desierto oceánico desprovisto de la biodiversidad habitual hallado en el Mar Arábigo y el Golfo Pérsico —la zona muerta más grande del mundo.

En el 2021, Dubái exigió que todos los proyectos nuevos de desalinización se construyeran utilizando lo que se considera la tecnología de desalinización más ecológica disponible: la ósmosis inversa. La mayoría de las plantas desalinizadoras del Emirato todavía utiliza una tecnología más antigua llamada destilación instantánea de múltiples etapas. Aunque ambas tecnologías crean salmuera, el subproducto de la destilación instantánea de múltiples etapas es mucho más caliente, lo que altera aún más el ecosistema.

A pesar de los esfuerzos, Dubái enfrenta críticas. “No veo muchas iniciativas”, dijo Al-Marzooqi. “Siento que la atención se centra más en la energía renovable que alimenta los sistemas, pero casi no se habla de salmuera”.

© 2023 The New York Times Company

$!Buceando en la ciudad submarina de Deep Dive Dubai, que está llena con el equivalente a unas seis albercas olímpicas de agua dulce.
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