Al impulsar carrera de modelaje de sus hijas las exponen a depredadores

Aunque Instagram prohíbe el acceso a niños menores de 13 años, los padres pueden abrirles una cuenta, lo que se conoce como cuentas administradas por madres

Niñas buscan ser embajadoras de marca en las redes sociales.

dom 3 de marzo de 2024 a las 16:56

POR Jennifer Valentino-DeVries y Michael H. Keller/ The New York Times

Los inquietantes mensajes comenzaron a llegar a la bandeja de entrada de Elissa a principios del año pasado.

“Vendes fotografías de tu hija menor de edad a pedófilos”, decía uno. “Eres una madre enferma tan obscena, estás tan enferma como nosotros los pedófilos”, decía otro. “Haré de tu vida un infierno para ti y tu hija”.

Elissa administra la cuenta en Instagram de su hija desde el 2020, cuando la niña tenía 11 años. Las fotos muestran a una niña alegre modelando vestidos de noche, ropa deportiva de primera línea y leotardos de baile. Tiene más de 100 mil seguidores, algunos de los cuales están tan entusiasmados con sus posts que pagan 9.99 dólares al mes por más fotos.

Elissa ha recibido todo tipo de críticas y sabe que algunas personas piensan que está explotando a su hija. Incluso se ha acostumbrado a recibir mensajes perturbadores, pero estos, de “Instamodelfan”, eran extremos.

“Creo que todos son pedófilos”, dijo sobre los muchos seguidores en línea obsesionados con las jovencitas.

Elissa y su hija habitan el mundo de los influencers de Instagram cuyas cuentas son administradas por sus padres. Aunque el sitio prohíbe el acceso a niños menores de 13 años, los padres pueden abrirles lo que se conoce como cuentas administradas por madres.

Pero lo que a menudo comienza como el esfuerzo de una madre por impulsar la carrera de modelo de una niña, o ganar favores de marcas de ropa, puede descender rápidamente a un oscuro submundo dominado por hombres adultos, muchos de los cuales admiten abiertamente en otras plataformas sentirse sexualmente atraídos por las niñas, encontró una investigación de The New York Times.

Miles de cuentas examinadas por The Times ofrecen una ventana inquietante a cómo las redes sociales están dando nueva forma a la infancia, particularmente en el caso de las niñas, con la participación directa de los padres. Algunos padres son los impulsores de la venta de fotografías, sesiones de chat exclusivas e incluso prendas usadas por las niñas a sus seguidores. Los clientes más devotos gastan miles de dólares en fomentar las relaciones con menores de edad.

Los grandes públicos impulsados por hombres pueden beneficiar a las familias, concluyó The Times. Un mayor número de seguidores luce impresionante para las marcas y eleva las probabilidades de obtener productos y otros incentivos financieros, y las cuentas mismas son recompensadas por el algoritmo de Instagram con una mayor visibilidad, lo que a su vez atrae a más seguidores. Un cálculo realizado por una empresa demográfica de públicos encontró 32 millones de conexiones con seguidores masculinos entre las 5 mil cuentas examinadas por The Times.

Interactuar con los hombres abre la puerta al abuso. Algunos adulan, intimidan y chantajean a las niñas y a sus padres para obtener imágenes más atrevidas. El Times monitoreó intercambios separados en Telegram, la app de mensajería, donde los hombres fantasean abiertamente con abusar sexualmente de las niñas que siguen en Instagram y ensalzan a la plataforma por hacer que las imágenes estén disponibles.

Casi 1 de cada 3 preadolescentes enumera ser influencer como objetivo profesional, y el 11 por ciento de las nacidas en la Generación Z, entre 1997 y el 2012, se describen a sí mismos como influencers. La llamada economía de creadores supera los 250 mil millones de dólares en todo el mundo, reporta Goldman Sachs, y las marcas estadounidenses gastan más de 5 mil millones de dólares al año en influencers.

Pero los expertos en salud y tecnología han advertido recientemente que las redes sociales presentan un “profundo riesgo de daño” para las niñas. La búsqueda de la fama, particularmente a través de Instagram, ha potenciado este fenómeno a menudo tóxico, encontró The Times, alentando a los padres a mercantilizar las imágenes de sus hijas. Algunas influencers menores de edad ganan más de 100 mil dólares al año, de acuerdo con entrevistas.

“Realmente no quiero que mi hija sea explotada en Internet”, dijo Kaelyn, una madre de Melbourne, Australia, quien, como muchos padres entrevistados por The Times, accedió a ser identificada sólo por su segundo nombre. “Pero ella tiene tanto tiempo haciendo esto. Sus números son tan grandes. ¿Qué hacemos? ¿Simplemente lo dejamos y nos vamos?”.

Meta, la empresa matriz de Instagram, descubrió que 500 mil cuentas infantiles en Instagram tenían interacciones “inapropiadas” todos los días, arrojó un estudio interno del 2020 citado en un proceso judicial.

En una declaración a The Times, Andy Stone, portavoz de Meta, dijo que los padres eran responsables de las cuentas y podían eliminarlas en cualquier momento. “Cualquier persona en Instagram puede controlar quién puede etiquetarlo, mencionarlo o enviarle mensajes, así como quién puede comentar en su cuenta”, agregó Stone.

Como muchos padres, Elissa dijo que protegía a su hija manejando la cuenta exclusivamente ella misma. En última instancia, concluyó, la comunidad de Instagram está dominada por “asquerosos degenerados”, pero aun así mantiene la cuenta en funcionamiento. Cerrarla, dijo, sería “ceder a los bullys”.

En la economía de creadores actual, las empresas con frecuencia recurren a influencers en las redes sociales para atraer a nuevos clientes. En el mundo de la danza y la gimnasia, las adolescentes y preadolescentes pugnan por convertirse en embajadores de marca. Lucen bikinis en posts de Instagram, participan en desfiles de moda juvenil y ofrecen suscripciones pagadas a videos que muestran sus actividades cotidianas.

Las niñas más exitosas pueden exigir 3 mil dólares de sus patrocinadores por un solo post, pero la ganancia monetaria puede resultar difícil de alcanzar para otras. Los desfiles de moda juvenil cobran a las niñas por participar y a sus padres por asistir.

En el 2022, Instagram lanzó las suscripciones pagadas, que permiten a los seguidores pagar una tarifa mensual por contenido y acceso exclusivos. Las reglas no permiten suscripciones a menores de 18 años, pero las cuentas administradas por madres eluden esa restricción. El Times encontró docenas que cobraban desde 99 centavos hasta 19.99 dólares.

Al precio más alto, los padres ofrecían sesiones de chat de “pregúntame cualquier cosa” y fotografías detrás de escena.

En el caso de muchas cuentas administradas por madres, los comentarios de hombres son un flagelo recurrente a erradicarse o una realidad a ignorarse. Para otras, son una fuente a aprovechar.

“Lo primero que hago al despertar y lo último al acostarme es bloquear cuentas”, dijo Lynn, madre de una niña de 6 años en Florida que tiene unos 3 mil seguidores del mundo de la danza.

Al monitorear múltiples salas de chat en Telegram, The Times encontró hombres que tratan las páginas de Instagram y los servicios de suscripción de niñas como menús para satisfacer sus fantasías. Intercambian información sobre padres considerados receptivos a la venta de “series privadas” de imágenes. Un grupo con más de 4 mil miembros estaba muy organizado, rastreando a casi 700 niñas.

Los hombres de estos grupos suelen elogiar la llegada de Instagram como una época dorada para la explotación infantil.

“Me alegro mucho de que estas nuevas mamás sean proxenetas de sus hijas”, escribió uno de ellos.

Un pequeño grupo de hombres cultiva relaciones comerciales y de patrocinio con las madres. Un hombre intentó persuadir a una madre para que vendiera los leotardos usados de su hija porque muchos hombres, incluido él mismo, eran “coleccionistas”, revela una grabación de la conversación.

“En retrospectiva, me siento como una madre idiota, pero no soy idiota”, dijo la madre de una joven gimnasta que trató con hombres similares antes de darse cuenta de que eran depredadores. “No entendía lo que era el intento de acoso sexual”.

Meta no actuó ante múltiples reportes presentados por padres e incluso restringió a aquellos que intentaron vigilar a sus propios seguidores, de acuerdo con entrevistas y materiales proporcionados por los padres. Si bloquean demasiadas cuentas de seguidores en un día, Meta restringe su capacidad de bloquear o seguir a otros, dijeron.

“Recuerdo que me dijeron que había llegado a mi límite”, dijo una madre de dos bailarinas en Arizona que pidió no ser identificada. “¿Cómo? Llegué a mi límite de pedófilos por hoy”.

“Hay muchas razones por las que una cuenta podría enfrentar limitaciones o restricciones” y, por lo tanto, era difícil saber por qué los padres se toparon con estos problemas, dijo Stone, el portavoz de Meta.

Una madre reportó una foto de genitales masculinos erectos enviada en un mensaje directo. Otra reportó una cuenta que volvía a publicar fotografías de niñas con subtítulos explícitos. Una tercera denunció a un usuario que le propuso sexo a su hija, ofreciéndole 65 mil dólares por “una hora” con la niña.

En respuesta a esos tres reportes, Meta dijo que las comunicaciones no violaban las “directrices de la comunidad” o que su personal no tuvo tiempo de revisarlas.

Ex empleados de confianza y seguridad de Meta describieron una organización rebasada, pese a conocer el problema desde hace años.

“Escuchas: ‘Denuncié esta cuenta, estaba acosando a mi hija, ¿por qué ha vuelto?’”, dijo un ex investigador de la empresa que solicitó el anonimato. “No hay suficientes personas, recursos y sistemas para abordarlo todo”.

Danielle Ivory y Karen Yourish contribuyeron con reportes.

© 2024 The New York Times Company

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