Un recorrido entre las aves que anidan en el corazón verde de Honduras
Un destello de color entre las ramas, el golpeteo rítmico de un pico contra un tronco o el silbido que llega desde las copas de los árboles. Esos momentos fueron los que el fotorreportero Emilio Flores persiguió durante el Centroamérica Big Day 2026, el evento regional de observación de aves que el pasado 14 de marzo movilizó simultáneamente a siete países del istmo y el Caribe.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
En Honduras, la jornada —impulsada por el Instituto Hondureño de Turismo, Aves Honduras, Cámara Nacional de Turismo de Honduras (CANATURH) y CATA Centroamérica—tuvo dos escenarios principales: el Lago de Yojoa y la Reserva Natural Privada Luna del Puente, uno de los 18 santuarios de Aves Honduras ubicado un kilómetro al norte de la Aldea San Isidro, en Santa Cruz de Yojoa, Cortés. Lo que el lente registró en esas horas es apenas una muestra de lo que este territorio guarda. En la imagen: Tángara ala amarilla (Thraupis abbas).
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
La cuenca del Lago de Yojoa, flanqueada por el Parque Nacional Cerro Azul Meámbar y el Parque Nacional Montaña de Santa Bárbara, concentra aproximadamente 450 especies de aves reportadas. Es en ese ecosistema donde las especies de esta galería fueron registradas, algunas residentes permanente del bosque húmedo y los humedales del lago, otras visitantes temporales que llegan desde Norteamérica al final del invierno boreal y que, con el equinoccio de primavera, emprenden el regreso hacia el norte. A continuación, cada una de ellas. En la imagen: Gallineta común (Gallinula galeata).
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Urraca verde (Cyanocorax yncas): De dorso verde musgo, vientre amarillo y corona azul, la urraca verde es una de las aves más llamativas del sotobosque centroamericano.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Perteneciente a la familia Corvidae —la misma de los cuervos— se distingue por su compleja organización social y por ser una de las pocas especies del género cuyas alas no son azules ni moradas, sino verdes.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Se distribuye desde el sur de Texas hasta Honduras, y su presencia en el Lago de Yojoa es un indicador de la salud del bosque que rodea la cuenca.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Pato silbador de vientre negro (Dendrocygna autumnalis): Esbelto, de cuello y patas largas, este pato se distingue a distancia por su pico rojo, sus patas rosadas y la franja blanca que cruza sus alas. Más arborícola que otros patos silbadores, vocaliza mientras vuela repitiendo un silbido característico. Habita humedales, lagunas y cuerpos de agua con vegetación densa. Es una especie residente de Honduras, donde se le conoce popularmente como pijije.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Semillero de Morelet (Sporophila morelleti): Pequeño y discreto, es un ave de los pastizales y matorrales húmedos. El macho adulto presenta un patrón de blanco y negro muy definido, con el pecho blanco contrastando con la espalda oscura. Se alimenta principalmente de semillas gramíneas silvestres y forma parte del grupo de los tangarinos, una de las familias de aves más diversas del Neotrópico.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Tangara azuleja (Thraupis episcopus): Conocida en Honduras simplemente como Azulejo, la tangara azuleja es una de las aves más comunes y reconocibles del país —y al mismo tiempo una de las más subestimadas—. Se mueve en pareja o con pequeños grupos, frecuenta bordes de bosque, jardines y áreas semiabiertas. Adaptable y resistente, ha prosperado incluso en entornos urbanos, lo que la convierte en una de las primeras especies que cualquier observador principiante puede identificar.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Chiltota castaña (Icterus spurius): De plumaje amarillo con amplios parches castaños. Habita bordes de bosque, plantaciones y zonas semiabiertas con árboles altos.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Su canto es fluido y melodioso, característico de los ictéridos.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Mielero patas rojas (Cyanerpes cyaneus): El macho de esta especie es uno de los espectáculos más intensos del bosque tropical. Su plumaje azul eléctrico contrasta con las patas rojas que le dan el nombre y con una máscara negra que enmarca el rostro.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
En vuelo, la parte inferior de las alas destella un amarillo intenso.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Titira enmascarado (Tityra semifasciata): De cuerpo robusto, plumaje blanco con alas negras y una máscara facial de piel desnuda roja y negra alrededor de los ojos, el titira enmascarado es una de las aves más peculiares del bosque tropical. Anida en cavidades de árboles, frecuentemente ocupando huecos excavados por carpinteros. Su distribución abarca desde México hasta el norte de Sudamérica, y es una especie residente habitual en los bosques húmedos de la cuenca del Yojoa.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Perico pecho sucio (Eupsittula canicularis): De tamaño mediano dentro de los periquitos, el perico pecho sucio presenta plumaje principalmente verde y el vientre de color olivo apagado. Vive en bandadas ruidosas que recorren bosques secos, semideciduos y áreas abiertas con árboles dispersos.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Paloma cabeza gris: De gran tamaño para una paloma, con la cabeza y el cuello entre blanco, azul y gris.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Su presencia en la cuenca del Yojoa es notable dado que se trata de una especie que prefiere el dosel alto y que requiere bosques maduros bien conservados.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Paloma ala blanca (Zenaida asiatica): Una de las palomas más abundantes y reconocibles de Honduras, la paloma ala blanca se identifica fácilmente por la franja blanca visible en las alas tanto en reposo como en vuelo.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Adaptable y presente en una gran variedad de hábitats —desde bosques abiertos hasta zonas urbanas— se alimenta de semillas, granos y frutos.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Es una especie residente que nidifica en arbustos y árboles bajos, y cuya vocalización —un arrullo profundo y repetido— es uno de los sonidos más familiares del campo hondureño.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Zorzal común (Turdus grayi): Marrón oliváceo en el dorso y con el vientre más claro, esta es una de las aves más frecuentes en jardines, parques y bordes de bosque de toda Centroamérica.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Es omnívoro —se alimenta de lombrices, insectos, frutos y bayas— y su canto al amanecer es uno de los más elaborados y persistentes del paisaje sonoro hondureño.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Forrajea en el suelo con movimientos rápidos y saltarines, y su tolerancia a la presencia humana lo convierte en una de las primeras especies que cualquier observador puede identificar sin necesidad de adentrarse en el bosque.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Carpintero frente dorada (Melanerpes aurifrons): Es el carpintero más común de Honduras y uno de los más conspicuos del país. Se reconoce por barras negras y blancas en la espalda, la corona roja y la franja dorada o anaranjada sobre el pico que le da el nombre.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Habita desde áreas semiáridas hasta bosques ribereños y parques urbanos. Su pico, capaz de martillar un tronco miles de veces al día sin lesionarse, está protegido por un hueso amortiguador ubicado entre el pico y el cráneo.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Saltador garganta rosada (Saltator maximus): Robusto, de pico grueso y curvado, el saltador garganta rosada se distingue por la garganta de color que le da el nombre, enmarcada por un bigote negro y una línea superciliar blanca.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Habita los bordes de bosques húmedos y secundarios, jardines y zonas arboladas, donde se alimenta de frutos, semillas y brotes tiernos.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Chipe de Tennessee (Leiothlypis peregrina): El chipe de Tennessee es una reinita migratoria que anida en los bosques boreales de Canadá y el norte de los Estados Unidos, y que pasa el invierno en Centroamérica y el norte de Sudamérica. En Honduras es una de las más de 200 especies migratorias que arriban cada año huyendo del frío del norte.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Tángara ala amarilla (Thraupis abbas): Endémica del corredor mesoamericano, esta tángara se distingue por el parche amarillo brillante en las alas que contrasta con su plumaje gris azulado.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Se distribuye desde el sureste de México hasta Honduras y Nicaragua, lo que hace de su registro en el Lago de Yojoa una observación con valor biogeográfico.
Foto: Emilio Flores | EL HERALDO
Exclusivo para Suscriptores
¿Ya tiene su suscripción? Únase a nuestra comunidad de lectores.
SuscríbaseGracias por informarse con
El Heraldo
Alcanzó su límite de artículos
Suscríbase y acceda a artículos, boletines, eventos y muchos más beneficios, sin límite.
SuscríbaseGracias por informarse con
El Heraldo
Artículo exclusivo bajo registro
Inicie sesión o regístrese para acceder al mejor contenido periodístico.
Iniciar Sesión