¿Por qué tantas pesadillas? Estas son las causas y cómo afectan su descanso
Cuando los episodios son persistentes o afectan la vida cotidiana, buscar ayuda profesional es el paso más recomendable para recuperar un sueño verdaderamente reparador.
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Tegucigalpa, Honduras.- Soñar forma parte natural del sueño, especialmente durante la fase REM, cuando el cerebro permanece muy activo. Sin embargo, no todos los sueños son agradables.
Las pesadillas son experiencias intensas que suelen provocar miedo, angustia, tristeza o desesperación y, en muchos casos, despiertan a la persona con la sensación de que lo vivido fue completamente real.
Aunque tener una pesadilla de vez en cuando es normal, cuando se repiten con frecuencia pueden convertirse en un problema de salud que afecta tanto la calidad del sueño como el bienestar durante el día.
Los especialistas explican que las pesadillas recurrentes suelen estar relacionadas con una combinación de factores emocionales, físicos y ambientales.
Las preocupaciones económicas, los problemas familiares, la presión laboral, los cambios importantes en la vida o atravesar una enfermedad pueden aumentar significativamente la frecuencia de las pesadillas.
Cuando una persona vive bajo altos niveles de estrés, el cerebro continúa procesando esas emociones incluso mientras duerme, lo que favorece la aparición de sueños más intensos o perturbadores.
La ansiedad también puede hacer que el sueño sea más ligero y fragmentado, aumentando la probabilidad de despertar en medio de una pesadilla y recordarla con claridad.
Por otra parte, no dormir las horas suficientes o mantener horarios irregulares altera el ciclo normal del sueño.
Cuando una persona acumula privación de sueño suele experimentar un "rebote REM", es decir, pasa más tiempo en la etapa donde ocurren la mayoría de los sueños, lo que incrementa la intensidad y el recuerdo de las pesadillas.
Además del estrés, existen otras causas que pueden aumentar la frecuencia de las pesadillas:
-Trastorno de estrés postraumático (TEPT).
-Depresión y otros trastornos de salud mental.
-Algunos medicamentos, especialmente ciertos antidepresivos o tratamientos para la presión arterial.
-Consumo de alcohol o drogas y su suspensión.
-Fiebre o algunas enfermedades.
-Apnea del sueño u otros trastornos del sueño.
-Comer muy tarde o ingerir comidas pesadas antes de dormir, en algunas personas.
Las consecuencias van mucho más allá del susto nocturno.
Las personas que sufren pesadillas frecuentes suelen despertarse cansadas porque el descanso se interrumpe repetidamente. Esto puede traducirse en somnolencia durante el día, dificultad para concentrarse, menor rendimiento laboral o académico, irritabilidad y cambios en el estado de ánimo.
En casos más severos, algunas personas desarrollan miedo a dormir para evitar volver a experimentar esos sueños, lo que genera un círculo vicioso de insomnio y agotamiento.
Cuando las pesadillas aparecen varias veces por semana durante meses o provocan un deterioro importante en la vida diaria, es recomendable consultar a un profesional de la salud para identificar la causa y recibir tratamiento.
Aunque no existe una fórmula que elimine por completo las pesadillas, algunos hábitos pueden ayudar a que el cerebro llegue más relajado a la hora de dormir:
-Mantener un horario fijo para acostarse y despertarse.
-Evitar pantallas al menos una hora antes de dormir.
-Reducir el consumo de cafeína y alcohol durante la tarde y la noche.
-Practicar ejercicios de respiración, meditación o relajación muscular antes de acostarse.
-Leer un libro o escuchar música tranquila en lugar de consumir contenido estresante.
-Evitar cenas abundantes justo antes de dormir.
-Mantener la habitación oscura, silenciosa y con una temperatura agradable.
-Si una preocupación da vueltas en la mente, escribirla en un cuaderno antes de acostarse puede ayudar a disminuir la rumiación mental.