Gratis, este fin de semana y con Ray Loriga: todo lo que necesitas saber de la Feria del Libro en el Redondel

El CCET celebra este fin de semana una nueva edición con Ray Loriga como invitado de honor. Su director, Ricardo Ramón Jarné, habla de libros que curan, lectores que aún no lo saben y una planta que se irá a casa con cada comprador

"Un libro una rosa." Este año, quien compre un libro en el Redondel se irá a casa con una planta. Lo dijo Tolstói antes. El CCET lo hace realidad en Tegucigalpa.

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Evento

Tegucigalpa, Honduras.- Hay ciudades que tienen su feria del libro desde siempre y ciudades donde la feria del libro ha tenido que construirse desde cero, año a año, puestecito a puestecito.Tegucigalpa pertenece a este segundo grupo. Y este fin de semana, once años después de aquella primera edición casi experimental de 2015, el Redondel de los Artesanos volverá a convertirse en lo que con el tiempo se ha vuelto inevitable: el corazón literario de la capital.

Quien lleva las riendas de esta edición es Ricardo Ramón Jarné, nuevo director del Centro Cultural de España en Tegucigalpa (CCET) y veterano de tres décadas en la gestión cultural iberoamericana.

Con la maleta literalmente llena de libros comprados en su último viaje a España —dice que siempre vuelve así—, Jarné llega a esta feria con una convicción que repite como si fuera un mantra: "Para que la literatura funcione tiene que haber lectores. Si hay escritores pero no hay lectores, no hay literatura."

La gran novedad de 2025 tiene nombre y apellido. Ray Loriga. El escritor madrileño, Premio Alfaguara 2017 por Rendición, exmarido de Cristina Rosenvinge y figura que en España genera la clase de expectativa que suele reservarse para los conciertos de rock, aterriza en Tegucigalpa en lo que supone el debut de la feria con un invitado internacional de esa magnitud.

"Es una estrella absoluta de la literatura en español", dice Jarné sin rodeos. "En España es una especie de estrella de rock por su look, sus tatuajes."

Foto: Alex Pérez

Loriga no viene solo a dejarse ver, el sábado presentará su obra en el Redondel a las tres de la tarde y participará en una sesión especial del Club de Lectura del CCET. Pero quizás lo más relevante es que impartirá la primera sesión del Diplomado Internacional de Escritura Creativa tanto el sábado como el domingo, de nueve de la mañana a una de la tarde.

Ray Loriga es el anzuelo. Pero la feria es, sobre todo, un escaparate de la producción literaria nacional. Este fin de semana se presentan más de una docena de libros de autores hondureños: desde la novela juvenil Quetzaltli, la lágrima del Creador de Javier Suazo Mejía hasta "Nada permanece" de Anarella Vélez Osejo, pasando por poesía, narrativa negra, fanzines y antologías.

Hay espacio para los consagrados, para quienes están en mitad de su carrera y para los que, como reconoce el propio director, puede que todavía no lo sepan pero están a punto de dar el gran salto.

Jarné señala sin dudar que el mercado es el principal reto de la literatura hondureña. Las ediciones son cortas, las editoriales pocas y la escritura local tiene dificultades para cruzar fronteras. Por eso una de las apuestas del nuevo Diplomado es conectar a los escritores con editores de peso internacional. Este año vendrá Valerie Miles, editora de la revista Granta, la publicación que en el mundo anglosajón tiene la capacidad de lanzar carreras literarias de la noche a la mañana.


"Si en un país hay escritores y no hay lectores, no hay literatura." Jarné lo dice sin adornos. Y luego añade que "lo local se hace global. Cuando relatas tu propio Macondo, ese es el que se hace universal."

La sorpresa de esta edición no está en el cartel de lujo ni en los conversatorios. Está en un gesto pequeño con mucha carga simbólica. Según cuenta Jarné, Tolstói utilizó los ingresos de sus libros para plantar cuatro mil árboles en Rusia, entendiendo que los libros nacen de los árboles y que el escritor tiene una deuda con el bosque.

Este año, el CCET ha recogido ese testigo. Todo el que compre un libro en el Redondel recibirá una planta para llevarse a casa. Ecología y literatura, juntas. "Las dos dan bienestar a la humanidad", dice Jarné. El año pasado se vendieron dos mil libros. Las plantas, advierte, pueden agotarse pronto.

Este sábado y domingo, el Redondel de los Artesanos abre sus puertas a las diez de la mañana. Hay stands de librerías y editoriales, hay autores que firmarán sus libros, hay talleres para niños y un after el sábado por la noche que promete demostrar que la literatura y la música se llevan mejor de lo que suele pensarse. Y hay una planta esperando a quien se anime a llevarse un libro a casa.

Más de una década. Dos mil libros vendidos el año pasado. Y la sensación, cada vez más difícil de ignorar, de que algo está cambiando en la forma en que esta ciudad se relaciona con las palabras.

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Ricardo Ramón Jarné
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Centro cultural
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