Precariedad en las relaciones laborales y el trabajo por hora

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La familia les esperaba con lo que quizás era el único ingreso que tenían durante el día por actividades laborales, lo cual, por su edad, no les correspondía hacer. Lo que recibieron fue la noticia de su fallecimiento. Eso ocurrió en la ciudad de San Pedro Sula, en los días previos a la Semana Santa, donde murieron dos niños en accidentes de trabajo.

Estudios realizados sobre el trabajo infantil señalan que más de 450 mil niños y adolescentes hondureños entre 5 y 17 años trabajan, principalmente en labores agrícolas, comercio, industria manufacturera. Números que se han visto elevados por los efectos de la pandemia y los huracanes.

El trabajo infantil, en muchos casos, se realiza en las peores condiciones de bioseguridad. Muchas veces los niños son sometidos a trabajos con una alta peligrosidad tóxica y sin ninguna protección, lo que les hace más vulnerables frente a enfermedades de distinto tipo, aparte de que el trabajo infantil por sí mismo impide un crecimiento físico e intelectual adecuados, lo que los lleva a entrar de manera perpetua en el círculo de la pobreza. Aunque sobre el trabajo infantil hay suficiente legislación, todas las normas establecidas son declarativas, incluyendo lo que señala la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que se queda en recomendaciones para los gobiernos, que al final nadie cumple.

En el país más de tres millones de personas están siendo afectadas por el tema del trabajo en sus diferentes modalidades, pasando desde el llamado desempleo abierto hasta el subempleo y los salarios de baja remuneración.

Una situación difícil la pasan las trabajadoras domésticas, las condiciones de trabajo de este segmento de la población son, en muchos casos, deprimentes: les toca trabajar sin límite de jornada por pagos que apenas llegan al 30% del salario mínimo, sin delimitación de funciones, pues hay casos donde se les obliga hasta a lavar los carros de los patrones.

Igual o peor situación atraviesan los trabajadores de las compañías de vigilancia privada. En la mayoría de ellas no se les paga el salario mínimo, no cuentan con seguro social y tienen horarios extenuantes.

En estas condiciones, el anterior gobierno, al no tener respuesta para enfrentar el problema del desempleo, creó la figura del trabajo por hora, que no fue sino otra forma de precarizar el trabajo.

En los dos últimos procesos electorales se prometió eliminar esa modalidad de trabajo, lo cual resulta, en las condiciones de un sistema económico basado en la explotación laboral, una salida que no resuelve el problema. En el mundo del trabajo los problemas no se resuelven eliminando los empleos. Una solución radical consistiría en la mejora de los niveles de productividad y un cambio en las relaciones de producción.

Carlos Marx, considerado uno de los que mejor explicó esta realidad, señalaba que las negociaciones entre el trabajador y el patrono no son más que una forma de negociación del valor de la fuerza de trabajo en condiciones que mejoren la vida de los obreros, aunque no la presentaba como la solución definitiva.