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La primera institución organizadora de la mujer hondureña se nominó Sociedad Cultural Femenina (1923), siendo su meta impulsar actividades culturales y educativas en beneficio del género y provocar que la sociedad le otorgara el derecho al sufragio.
La Constituyente de 1894 casi aprueba tal privilegio, cosa que no ocurrió por una lógica machista que prevenía: “si les damos el voto ahora, mañana van a querer postularse a diputadas y presidentas...”.
En 2014 Mieko Sakurai, del Centro de Estudios Latinoamericanos de Asia y Oceanía, expuso en la Universidad de Kioto su conferencia “La mujer hondureña y su cambio en la sociedad”, donde destaca cuatro señeras figuras de la lucha emprendida por la comunidad femenina desde el siglo XIX a 1980.
Son Visitación Padilla (maestra, activista que escribió la obra infantil “Azucenas”); Balbina (indígena lenca); Teresina Rossi (huelguista bananera) y Elvia Alvarado (campesina organizadora), cuya escogencia justifica exponiendo un interesante panorama de la discriminación estatal vigente por centurias y sólo resquebrajada en el siglo XIX.
Al ocaso del siglo XVIII, afirma, se fundó la primera escuela para niñas en Comayagua (el urbano Colegio Tridentino, 1731, desestimaba mujeres). “El gobierno reformista de Marco Aurelio Soto y Ramón Rosa (1876-1883) sustituyó leyes de orientación colonial por otras compatibles con el sistema liberal-republicano”.
Emitió los códigos civil, penal, criminal, de minería y de comercio y una nueva Constitución política. En 1877 había 274 escuelas para niños, con población de 9,123 alumnos, y 21 escuelas para niñas, con población de 812 alumnas.
Luego fue fundada la primera escuela estatal femenina de Tegucigalpa, el Colegio de Enseñanza Elemental para Niñas. En 1878 esa cantidad de escuelas para cipotas se elevó a 55, en contraposición a 309 para varones.
A las primeras asistían 2,098 alumnas y a las últimas 10,978 muchachos, o sea que sólo 16% de tal población era de jovencitas. Soto advirtió en su informe oficial de 1879: “Habréis notado que hay gran desnivel entre el número de escuelas de niños y niñas. La educación de éstas debe ensancharse”.
La Constitución de 1880 separó a la iglesia del Estado, garantizó la libertad de pensamiento, suprimió diezmos, extinguió cofradías y fueros eclesiásticos, creó el registro civil, secularizó cementerios, declaró gratuita, laica y obligatoria la educación, formalizando al Estado capitalista. Pero no había sufragio femenino, que arribó en 1956 por condescendencia de un tirano.Visitación es la inicial manifestante por el voto femenino.
Maestra de Educación Primaria (1909) es autora de la novela “Del mundo a Cristo” y secretaria pionera de la asociación Cultura Femenina, constituida por maestras de educación básica. Funda una escuela nocturna para adultos y a su instancia el Congreso establece el Día de la Madre (1927). Promovió la Liga Antialcohólica de Mujeres y cual dama iniciática dirigió la Federación Obrera Hondureña. Sin casarse adoptó una niña, cerrando su activa vida en 1960 (a 78 años) un derrame cerebral.
“No habrá dos como ella en el mundo”, sentencia Sakurai. “Sus admiradores la catalogan como la mujer más brillante del siglo XX en Honduras”.