Artículo de Octavio Carvajal: ¡Mafiosos sin lección!

Los gringos están respirando los lomos de varios políticos y bolsistas que de día visten finos y de noche se van para corrales

En corridos políticos y financieros hablan mucho de la caída de JOH. ¿Será porque lo querían mucho o porque los embarró en negocios?

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CORRALES

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Miles tienen de pichingo la caída de Juan Orlando Hernández Alvarado. De presidente a presidiario por serios cargos de narcotráfico. Está visto y calificado como un mafioso por la Fiscalía estadounidense. No obstante, el país sigue, lo nieguen o no, secuestrado por pandillas políticas y financieras que parecen, léase bien, parecen, desoír el azote imperial.

JOH era un “toro”, no un pinche gatito que ni tosió al ser engrillado. Según los gringos, tenía mal paso, mientras recibía aplausos de propios y extraños, hasta de cierta prensa que se acomoda por millones de comodidades a costillas del fisco.

Con su encierro, de por vida o no, muchos creen que el más grande objetivo de los gringos ya concluyó. Que ningún picarito se fíe por porfiado.

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JOH ya cayó, ¡entiéndalo! El norte va por sus tentáculos, si los tenía o, si aún los posee. Al expresidente lo tienen sin pelota allá, pero buscan sus balones adentro y fuera de estas tierras salpicados con el mundo ruin. “Tony” y JOH están doblados con otros políticos, civiles y policías acusados de meter droga a Estados Unidos. Sus casos no son ficción; viven una cruda y pura ¿cocaína?, ¡no!, realidad.

La inopia de nuestra sociedad es, ideamos, que el norte actúa acorde con tontas calenturas, que cargará con unos y con otros no. Insistimos, su ley no articula por corazones rotos o tripas vacías. Aquí muchos o pocos sueñan que unos son narcos y sus ídolos no. Dejen las entelequias que pronto se harán añicos. Los delitos mundiales no caducan, al menos para los gringos.

Medio mundo riñe, comenta, interroga y especula con nuevos pedidos por narcotráfico. Las cortes estadounidenses no giran por piques. De pronto, varios galanes de aquí, políticos y financieros, serían ingenuos en creer que nadie los enlodó por el imperio con el narcotráfico. Expertos coinciden en que los psicópatas narcisistas ven bien su mal andar o actuar, dependiendo el escenario.

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Los que aún andan libres, lógico, en estas honduras no caerán. No obstante, volarán al norte que los llevará a su ritmo y no al son de tontos que con poder se intuyen sanos, siendo insanos de albañal. Podrán ser intocables aquí, pero allá les espera suplicio así canten y canten en tierra de Sinatra en un intento por reducir penas. En sus lavanderos los atraparán.

Si bajo cualquier refugio cayó Joaquín “El Chapo” Guzmán y JOH se hundió apenas dejó el poder, ¿por qué no podría caer yo que soy otro narco a gran escala?, ¿quién?, ¿yo? ¡Sí!, vos que a lo psicópata soñás driblar, desde de tu reino, tu pedido o tu captura culpando a otros de tus maldades. Todo cae por su propio peso. Recuerden que no todo huele a “TH”, también hiede a “Don H” que te embarró. ¿A mí? ¡No!, a vos, que te la metés en la nariz. ¿Te olvidaste del cartel de Los Soles?Millones de soles para vos y para otro que te sucedió.

Sabemos dónde estás vos, pero el chele se nos ha perdido del mapa hondureño. Claro, igual que a JOH, muchos opinaron y prejuzgaron que eran simples “rumores”, desquites y vean dónde paró, donde muchos otros como vos irán a topar, a una cárcel de cuatro por cuatro. Por más tuits y “rezos” que lancen para blasfemos, el norte los cazará.

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Los mafiosos tienen un cerebro que trabaja al revés. Nunca hacen nada malo, todos conspiran contra él o ellos usando sutilmente a los demás, por las buenas o por las malas. La mayoría de extraditables ha dicho lo mismo, al rendirse, al ser arrestados o entregados. No puede ser que muchos poderosos del país sobrevivan de la nada o que de la nada suban como la espuma.

Papá, hijos, hermanos y primos, entre otros, con un mismo patrón. Ladrón, matón y capo. Acusados de meter coca a Estados Unidos, unos andan con tabique de platino por consumir la droga y presumir decencia desde una butaca. Los gringos olfatean todos los rincones donde están estos pericotes.

Repasen que “Tony” y JOH “no están solos”, repetimos, sino cautivos, igual que “Don H”, Los Cachiros, Los Valle, Alexander “Chande” Ardón, Wilter Blanco y el más fresco, Fredy Mármol, condenado a veinte años de prisión. Si más de alguno les dejó recados en una corte del imperio pronto lo sabrán.

“El Tigre”, al volar, juró llevar legajos reveladores. Una copia la tiene un señor de derechos humanos. Claramente, no se tragará solo el tamal; por buena gente lo compartirá. ¿Habrá lección? Veremos, dijo el ciego.

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