Tegucigalpa

La mitad de su vida al servicio de la discapacidad

Rafael Antonio Domínguez es el fundador y director del Hogar Bencaleth

FOTOGALERÍA
17.03.2017

Tegucigalpa,Honduras
Ruth, Daniel, Ónix y Marvin, junto a otros 25 niños y adolescentes, lo ven como al más amoroso de los padres, aquel que entre el equilibrio del rigor y la ternura les enseña a andar por la senda de la vida y a defenderse en la adversidad.

Se trata de Rafael Antonio Domínguez, fundador y director del Hogar Bencaleth, un centro de refugio donde la solidaridad y el amor se fusionan para ofrecer calidad de vida a personas con algún tipo de discapacidad.

En el bautismo
Domínguez, de 57 años,
profesional de la Filosofía y por culminar la carrera de Derecho, ha dedicado más de la mitad de su vida a apoyar el sector discapacidad.

Su vocación y preocupación por quienes más lo necesitan, y que incluso pasan inadvertidos ante los ojos de los demás, nació mientras hacía una reflexión sobre el bautismo.

“Al reflexionar sobre el bautismo, me di cuanta que nos invita a ir a los demás y no esperar que ellos vengan a nosotros cuando necesitan de ayuda. Hay que ir a ellos y tenderles la mano”, expresó, mientras empujaba la silla de ruedas de Daniel, un menor de la etnia tolupán.

Le puede interesar: Hogar Bencaleth , un refugio de amor

Los pensamientos pasaron a los hechos y así nace refugio Bencaleth, en honor a tres hermanos: Benito, Carmen y Caleth, originarios de Choluteca y que sufrían cáncer de piel.

La muerte de este trío de ángeles, si bien lo invadió de tristezas, trajo esperanzas y Domínguez se convirtió en un luchador infatigable, motivado a cambiarle la vida a seres con limitaciones corporales, pero con deseos de conquistar el mundo.

Y como bien dicen que detrás de un hombre extraordinario hay una extraordinaria mujer, su esposa Dora Castellanos ha sido su incondicional apoyo en esta aventura. Ambos se preocupan porque en el Hogar Bencaleth no falte nada, en especial la esencia del amor, la solidaridad y el compromiso de que una persona con discapacidad se vuelva productiva. “Como buen padre me he propuesto educar a estos niños y jóvenes, a inculcarles valores, a formar en ellos a los ciudadanos honrados y honestos que anhela el país”, declaró Domínguez mientras observa a sus hijos adoptivos.