Honduras

Mujeres se exponen a abuso sexual con propuestas de estafadores

Esther, que le da vida a una mujer desesperada porque su marido está en EE UU, fue objeto de insinuaciones sexuales en una visita

24.07.2017

Tegucigalpa, Honduras
“Le vamos a ayudar, de todo corazón se lo digo. Tenemos la capacidad de ayudarle. Confíe en Dios primeramente y en esta hermandad de la gran logia blanca, de la gran parasicología moderna, hermandad nóstica. Problemas con su hijo, madre. Si está dándole la espalda, si su hijo ha cambiado mucho. Llámenos al 9845-0179 o búsquenos en la calle principal de la colonia El Country, casa color azul de dos plantas con un rótulo que dice botánica de la Hermandad Israelita”.

Tras escuchar este tipo de ofertas milagrosas la Unidad Investigativa de EL HERALDO decide desvelar lo que hay detrás, ¿qué motiva a estas personas y cómo operan?

Los hallazgos fueron tan reveladores como traumáticos, ya que se descubrió que venden falsas esperanzas, medicamentos sin ninguna regulación, estafan a las personas y hasta pudieran estar cometiendo abusos sexuales a mujeres que buscan su ayuda.

Un equipo de la Unidad Investigativa de EL HERALDO se trasladó hasta el lugar para concertar una cita. Preguntando en las pulperías cercanas dimos con el sitio.

El rótulo, de fondo blanco y letras azules, es pequeño y está colgado en el balcón de la ventana, por lo que es poco visible.

Vea además: Entramos a una falsa botánica y esto nos pasó

Personas humildes acuden en busca de ayuda donde estos inescrupulosos charlatanes.

Personas humildes acuden en busca de ayuda donde estos inescrupulosos charlatanes.

Nos asomamos a la puerta, que también tiene balcón, y saludamos. Un adolescente de entre 16 y 18 años de edad, aproximadamente, atiende al llamado.

Desde la puerta se pueden ver un par de muebles en la sala, atrás de la ventana, y frente a ella una mesa que sostiene un vetusto televisor. Allí permanecía sentada una jovencita, quien después comentó que es la pareja del muchacho que atiende el negocio.

Más al fondo, frente a ella, se logra ver una vitrina con cajas, botes y sobres que contienen medicinas naturales y hacia la pared un estante en el que ubican botellas con líquidos o aguas medicinales.

A la derecha se observa una línea de sillas en dirección hacia una puerta, donde se puede leer “Oficina” con letras pintadas en rojo.

Al consultar si hay consulta el joven responde que sí, pero le digo que regresaré más tarde y me despido.

Vea: Muchos de estos estafadores andan tras las remesas familiares

La consulta
Al siguiente día EL HERALDO se dispone a confirmar que la pequeña tiendita es solo una fachada para hacer pasar el lucrativo negocio de la estafa como una botánica.

Mientras el equipo se instala en un lugar estratégico de la transitada calle, a eso de las 12:20 del mediodía, hacemos ingresar a una de las supuestas clientas al local. Pregunta si hay consulta y le dice que quiere comprar medicinas y esperará a su supuesto primo que a los pocos minutos llega.

Mediante un mensaje de texto dan luz verde para ir por la consulta.

Al llegar le digo al joven que voy a consulta y le pregunto por el hermano Enrique Garza, a lo que contesta: Solo le hago una llamada y él viene, porque está en la otra esquina.

Me cobra 100 lempiras de la consulta y me pregunta el nombre, dirección y número de teléfono. Entonces me identifiqué como Esther Gonzales, de la aldea Cerro Grande, y le di un número celular también inventado.

+AUDIO: Botánica de la Hermandad Israelita: 'Debe hacerse una limpia vaginalmente'

Foto: El Heraldo

Medicamentos sin registros sanitarios ni explicación de los componentes que contienen son parte de los productos que ofrecen en las botánicas, que operan sin ningún permiso.

Tras unos 10 minutos de espera aparece el supuesto hermano israelita, con dos niños. Son sus hijos. Pero no era Enrique sino Vicente, según me dijo, nombres que probablemente son falsos.

El hombre que se ve con sobrepeso, trigueño y con apariencia de mercader, viste un pantalón de mezclilla (jean), una camisa tipo polo azul, dos grandes cadenas que cuelgan en su cuello, zapatos y faja en tono amarillo. Saluda y pasa de una vez a la oficina y los niños van a la segunda planta. El muchacho le lleva el papel con los datos y a los pocos minutos me dice que pase.

Entro a la oficina, me da la mano, me pide que me siente y me pregunta los mismos datos que le había dado al jovencito, por lo que se los di, excepto el número de teléfono que había inventado.

-Le di el de mi hermana al muchacho porque el mío casi no sirve, justifiqué.

-Así veo, dijo él. Comenzó a preguntarme por qué problema lo visitaba. Le expliqué que mi marido Edwin López (nombre ficticio) se había ido a los Estados Unidos y que desde febrero no se comunicaba conmigo ni enviaba remesas para los dos hijos que tMientras escuchaba mi historia alistó las cartas del Tarot.

Encima de la mesa había muchos objetos: esculturas de yeso de la “santa muerte” (imagen con forma de calavera en negro y blanco) en los dos extremos, arriba de las imágenes había figuras católicas, al lado derecho la virgen de Suyapa y al izquierdo del Divino Niño.

En ambos lados había velas y botes similares a los aerosoles con etiquetas de figuras demoníacas en las que se podía leer “Polvos para la suerte”, “Poción de brujería” y “Magia negra”, entre otros.

Miles de ingenuos se dejan sorprender y no razonan la mezcla de los objetos, ya que ofrecen brujería, pero a la vez le sugieren que tenga fe en Dios.

Además mezclan figuras religiosas de varias culturas, tal como Buda y la Virgen de Suyapa.

- Yo quiero que me ayude, hermano, le digo.

- Todo lo que está pasando lo dirán las cartas, responde. Se roció un spray en las manos y sentí temor de que aquella sustancia me dejara inconsciente o me durmiera.

- Coloque su mano sobre las cartas. Cierre los ojos y rece un padre nuestro mientras yo invoco.

Entonces cerré los ojos y pedí a Dios en mis pensamientos: Señor, protégeme de cualquier mal y ayúdanos a qué este trabajo sirva para que las personas no se dejen engañar por estos farsantes.

Mientras tanto él decía: Invoco a las siete potencias, los siete espíritus para que me muestren lo que está pasando en la vida de la hermana.

Me dijo que tomara una carta. La agarré y se la entregué. De un a vez me dice: Hay otra mujer en la vida de su marido. A él le hicieron algo para que perdiera el amor por usted y sus hijos. Fue una salvadoreña. Ellos (los salvadoreños) y los mexicanos están bien adelantados en la magia negra.

-No me diga eso. Con razón no me contesta, le digo afligida.

- Así es, y su suegra buscó brujería también para hacerlo, subraya.

Luego de leer las primeras tres cartas, suena el teléfono de él y contesta.

-¡Hola, hermano!, ¿cómo está?, ¿el martes va a mandar el dinero entonces?

Esteee, yo voy a ir el domingo allá a su propiedad. Voy a ir a hacerle un trabajo allí para que rápido se venda eso.