Entre memes te veas (1/2)

Circulan sin límites, por plataformas digitales, transmitiendo emociones e historias, captando situaciones, aunque no sean necesariamente veraces y ajustadas a la realidad

  • Actualizado: 25 de julio de 2025 a las 00:00

Circulan sin límites, por plataformas digitales, transmitiendo emociones e historias, captando situaciones, aunque no sean necesariamente veraces y ajustadas a la realidad. Algunos se gestan y difunden de manera premeditada, con apoyo de especialistas en mercadeo digital, pero cualquier ciudadano ingenioso puede crear uno o varios, en una tarde o noche de ocio, sin que haya garantía de viralidad inmediata cuando los produzca y divulgue, si no se cumplen ciertas condiciones.

Me refiero, ya lo ha entendido el lector, a los memes, esas imágenes, videos o textos, casi siempre distorsionados caricaturescamente, que se propagan rápida y extensamente por la internet (viralmente), que es muy probable usted haya gozado tanto al punto de darle un “me gusta”, comentado con una media sonrisa y compartido, risa completa (y a veces malévola) de por medio. El autor de este neologismo es el biólogo Richard Dawkins y la palabra proviene del griego mimema que significa algo que se imita.

Si bien esa rápida y extensa difusión de un contenido es un santo grial para los gurús de la mercadotecnia cuando quieren visibilizar y vender un producto, en el caso de los memes su amplia dispersión, visualizaciones, alto nivel de interacción y alcance, no garantiza de forma orgánica y gratuita la conexión inconsciente con la identidad de un grupo de personas, sino hasta que estos sienten la necesidad imperiosa de compartirlos por una red social (plataformas) de las tantas que hay como Facebook, Instagram, X (antes Twitter), TikTok, entre otras. Al ser mensajes que denotan rasgos culturales o de conducta compartidos en un tiempo y lugar determinados, su difusión masiva depende de que el mensaje sea capaz de impactar emocionalmente al receptor (y eventual retransmisor) -por divertido, conmovedor, sorprendente o controvertido- hasta un punto tal de incentivar la imitación “de persona a persona o de generación en generación” (RAE), de ahí pues que mientras más natural y actual sea el meme, y mejor se ajuste a los formatos y estilos de cada red social, mejores posibilidades tendrá de trascender masivamente.

Las temáticas populares, relevantes, atractivas y de actualidad (deportes, espectáculos, política) proveen materia prima para los memes que más “conectan” y “emocionan”, y si estos son retransmitidos por “influencers” (personas con muchos seguidores) pueden volverse masivos. Hoy los memes son un medio de comunicación ágil, ameno, inmediato y efímero, que permite a una sociedad cambiante hacer crítica social y expresarse colectivamente con una libertad que transforma la realidad, dejando huellas en todo tipo de contextos y situaciones.

En nuestro corral de 112,777 kilómetros cuadrados, la clase política y ciudadanía debe estar muy atenta a lo que se “memea”. Si prestan atención, pueden encontrar entre “stickers”, textos e imágenes, además de agudo ingenio popular, los oráculos que pueden desmentir o confirmar la viabilidad de sus profecías autorrealizadas. (continuará)

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