Tierra Adentro

Ojojona y los monigotes más peculiares de Honduras para las fiestas del fin de año

Las estructuras casi están listas. Cada monigote contiene en promedio 3 mil lempiras en pólvora. Se exhibirán a partir de la madrugada

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29.12.2017

Ojojona, Francisco Morazán, Honduras
Ojojona se yergue por encima de los demás pueblos de la región, inclusive sobre Tegucigalpa, al elaborar sendas estructuras para quemar el 31 de diciembre al filo de la medianoche.

De una parte, esta tradición tiene su germen a mediados de los ochenta cuando un grupo de amigos del barrio La Pesa emprendió lo que hoy se ha difundido por seis de los quince barrios de la cabecera municipal. De otra parte, es notable la dedicación y creatividad prestada a cada uno de los monigotes.

En este punto, es forzoso aclarar que los tradicionales nombres de “año viejo”, o el despectivo de “pichingo”no encajan en las estructuras delirantes y tenebrosas que se construyen en la periferia de Ojojona, los mismos constructores se encargaron de retorcerlos, caricaturizarlos y hacerlos arder de una vez por todas.

Si hablamos de creatividad, estos varones reciclan todo lo susceptible de ser usado. Si bien madera, clavos, suyate, periódico, zacate y almidón, entre otros, forman parte de los insumos empleados, hay quienes ya han empezado a incorporar piezas de barro, harina, esponja y hasta cartones de huevos.Todo es útil al momento de construir.


Para esta temporada, incluso el cabello humano desechado en las barberías se agota, pues también es utilizado para decorar algunos detalles.

Según la complejidad de la forma elegida, los artistas tardan entre un mes y tres meses en terminar una estructura. Hay quienes las hacen de manera individual, en tanto otros trabajan en grupos de tres y cuatro personas.

Este tipo de manifestaciones que se puede catalogar dentro de la Cultura regional – Celebraciones especiales, ahora se ha expandido hasta algunos caseríos del municipio a objeto de procurarles ambiente a los vecinos.

En este sentido, Bucentauro, quiere anunciar que en 2018 pretende impulsar un desfile de monigotes en la Plaza Central de Ojojona. En el momento oportuno se convocará a una reunión para informar las bases.

La idea de los pobladores es distinguirse ante el resto de comunidades en Honduras. Foto: Jeancarlo Aguilar.



El recorrido
En el barrio Españita está Shen Long, el dios Dragón o Dragón divino, un personaje famosísimo que aparece en la serie de animé japonesa Dragon Ball, más conocida como Gokú. Sus dimensiones son tres metros de alto por tres metros de ancho. Tiene detalles de escultura y pintura que asombran hasta al más escéptico, es una fiel representación del original.

Fue elaborado por Walter Hernández con ayuda de Santos Braulio Hernández, Efraín Castillo y Yuviny Valladares. Se exhibirá el 31 a partir de las 4 de la madrugada.

En la Poza del Banco hay dos monigotes. Uno es un centauro de un metro setenta de alto al que todavía le hacen falta detalles como la cabeza y la pintura. El otro es el Duende Verde, villano de Marvel que lucha contra el Hombre Araña. Este está a cargo de la familia Alonzo.

En El Calvario también hay dos. El joven Árnold Gonzales casi tiene terminado un imponente Rey Escorpión que alcanza los dos metros cincuenta de altura. Tiene un acabado excelente, digno de no someterlo a las llamas sino de conservarlo en un museo o casa de la cultura.

Asimismo, a la altura del lugar conocido como Los Pitos se encuentra Azrael, un demonio que por poco llega a los tres metros de altura, fornido y con alas. Con una mano sostendrá una macana de punzantes clavos y con la otra un cráneo hecho de barro. Es elaborado por Erick González y Gerardo Valladares.

+ Mira todas las fotos de los monigotes se quemaránen Ojojona el 31

Vale señalar que cada gestor de monigotes tiene su cosmovisión. Cada uno elabora estas estructuras a fin de suscitar miedo o asombro en el público que laspresencia. Cada artista se siente orgulloso de su creación y, aunque no lo exprese abiertamente, existe cierta competencia para imponerse sobre los demás, actitud que sin duda contribuye a mejorar sus obras.

Esta tradición es una fiesta alegre donde abunda el color, la pirotecnia, el ruido, los halagos, la música, la comida y hasta el piquete. Ha venido consolidándose durante los últimos treinta años y de a poco se fija en el imaginario colectivo. La aspiración es que el pueblo se empodere de ellay la comparta para que llegue a más personas dentro y fuera de la geografía ojojonense.