Por sus mejillas rodaban lágrimas de un inmenso e indescriptible dolor. En sus gritos había indignación y repudio. En sus ojos se reflejaba el imborrable desconsuelo de saber que ya no volverá a ver al angelito que un día le envió Dios.
Así sufría Delmys Yolanda Hernández el vil y abominable asesinato en contra de su pequeño Frelin Humberto Márquez (3), quien luego de ser raptado fue hallado brutalmente asesinado y desmembrado.
“Por qué pasan estas cosas con niños inocentes que lo único que hacen es alegrar los hogares”, decía en medio de su terrible dolor.
Ese inmenso pesar se vivió en las primeras horas de la mañana cuando fueron sepultados en el cementerio general de la comunidad los restos del menor. El recorrido fúnebre fue doloroso para los pobladores del municipio, quienes aún no pueden creer que en una zona tan tranquila haya ocurrido un hecho tan desgarrador.
Vecinos, amigos y conocidos acompañaron a los familiares de Frelin intentando reconfortarlos ante tanta indignación.
Recuerdos
La vivienda de la familia Márquez es la más humilde de la colonia España, donde los recuerdos invaden a sus hermanas, quienes cuidaban y jugaban con el pequeño.
Korixa Márquez, hermana del niño, relató que nunca podrán acostumbrarse a vivir sin su hermanito: “Yo lo cuidaba cuando venía de la escuela, él me decía hermanita ya saliste de clases y me pedía mis cuadernos porque le gustaba dibujar”.
Entre sus juguetes, un carrito de madera y un caballito viejo de plástico eran el entretenimiento que hacía corta la espera de sus hermanas cuando estaban en la escuela.
“Frelin me hacía jugar con el carrito, siempre le pidió a mi padre que le comprara uno, pero como somos pobres elaboramos uno de madera que ahora solo nos trae recuerdos”, relató entre lágrimas su hermana Korixa.
Un peluche de segunda mano era otro de los acompañantes de juego del pequeño, “dormimos varios en una sola cama y en las noches nos abrazaba y nos daba besitos, era el más cariñoso de la casa, lo extrañamos”, expresó con su voz entrecortada otra de las hermanas.
Frelin Humberto era el menor de una familia de seis hermanos, quienes habían llegado a la colonia España en carácter de damnificados por la tormenta Gamma, en noviembre de 2005, en la que perdieron todas sus pertenencias.
Evalvina Márquez, otra de las hermanas, era contenida por sus amistades en el cementerio, quien sufrió de constantes desmayos “llevame hermanito, ¿por qué te vas?”, se preguntaba entre sollozos.
Padre consternado
Su progenitor José Humberto Márquez no puede creer la pesadilla por la que pasa su familia. “No soporto el dolor en mi corazón, por qué le hicieron esto a mi angelito, quiero ver quemado al que le hizo esto a mi hijo”.
El padre es una persona humilde que no tiene ni idea de quién pudo arrebatarle al más pequeño de sus hijos, “cuando venía del trabajo mi tierno siempre me recibía con un beso, quiero justicia para los ingratos que mataron a mi hijo”, clamaba el desgarrado padre.
El hallazgo
La madrugada del martes 27 de agosto lamentablemente será inolvidable para los habitantes de la colonia España del municipio de Morazán, Yoro. Fue esa mañana que una madre lloraba amargamente sobre el cuerpecito desmembrado de su hijito de apenas tres años.
El hallazgo se hizo luego de que el menor fuera raptado en horas del mediodía del domingo 25 de agosto, cuando el pequeño jugaba en la calle y mientras su madre se alistaba para ir juntos a misa.
Según la versión de algunos testigos, el pequeño fue raptado por un hombre alto de tez blanca, hecho que es investigado por las autoridades.