Siempre

Querido San Nicolás...

Una carta para San Nicolás, el autor de tantos sueños y fantasías infantiles, donde los juguetes son un universo de felicidad
23.12.2022

TEGUCIGALPA, HONDURAS.-

Querido San Nicolás

El Polo Norte

Ha pasado mucho tiempo desde que te escribí mi última carta, realmente.

Jamás creí volver a hacerlo, pero al hacerlo hoy he escarbado en las montañas de recuerdos que dejó mi infancia pasada y vienen a mí cosas lindas que creí olvidadas, como por ejemplo, el recuerdo de cómo anhelaba que llegara diciembre y empezaba a contar cuántos días faltaban para que llegara la Navidad... para que vinieras a visitarme con tu cargamento de juguetes.

Era una vez 24 de diciembre, te estuve esperando hasta bien entrada la noche, quería recibir personalmente mis juguetes y conocerte, pero esa noche, como por arte de magia, un sueño profundo invadió mi cuerpo, al día siguiente, lo primero que hice al despertar fue ver alrededor de mi cama y vi los juguetes míos, supe que habías estado allí, supe que me habías mirado con esa ternura y amor que derrochas en tus miradas.

Recuerdo cuántas veces por la noche salí prendido del brazo de mi mamá, acostumbrábamos en diciembre ir a ver vitrinas, era mi gran oportunidad para escoger mi regalo, pero lo que nunca nadie supo es que cuando ya pude escribir mis primeras letras, te hice varias cartas, y sabes, las depositaba en las vitrinas de las tiendas con la esperanza de que llegaran a ti y me trajeras mi pedido.

San Nicolás, tú alimentaste la esperanza y la imaginación de una bella fantasía que una vez viví, no sabes lo importante que fuiste para mí, no sabes cómo me esforzaba en mis primeros años de estudio para obtener sobresalientes notas y decírtelo en mis cartas... no sabes... no sabes.

Cierto día, pensé que mi sueño y fantasía se haría realidad, me llevaron al antiguo hotel Lincoln, pues ese día ibas a estar presente allí, te estuve esperando junto con otros cientos de niños y desafortunadamente nunca llegaste... ese día me sentí muy triste.

Para finalizar, te cuento, ahora grande, algunas veces imito tu voz, imagínate que conversé por teléfono con unos niños y se pusieron muy contentos de platicar contigo, me pidieron un montón de juguetes y por la noche una niña de emoción lloró, le dijo a la mamá que no tenía idea de lo que significaba para ella platicar con San Nicolás.

Mi querida ilusión, te dejo, tienes mucho trabajo por hacer, tienes a un montón de niños ilusionados esperando por ti en esta Navidad, por favor, no dejes de visitarlos.

Te quiere y te recuerda con mucho cariño...

Gustavo Adolfo Martínez

Esta carta ganó el segundo lugar en un concurso navideño cuando el autor laboraba en el Banco de Honduras, fue escrita hace 31 años.