Efectos colaterales

"Intentos suicidas han incrementado" en Honduras, afirma psicóloga

19.12.2020 - La especialista Patricia Mackay afirma que al iniciar la loable acción jamás imaginaron la cantidad de llamadas que recibirían

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Desde el 14 de marzo del presente año, un equipo de especialistas aglutinados dentro del Colegio de Psicólogos del Capítulo Noroccidental (COPSIH) puso a disposición sus servicios de forma gratuita para poder atender a las personas que fueran afectadas de forma directa e indirecta por el covid-19. Sin embargo, ante los efectos de Eta y Iota se vieron obligados a ampliar las atenciones telefónicas para ayudar a una mayor cantidad de hondureños.

EL HERALDO conversó con la psicóloga clínica Patricia Mackay, quien forma parte del grupo de expertos y quien asegura que al iniciar la loable acción jamás imaginaron la cantidad de llamadas que recibirían, principalmente por personas que, en muchos de los casos, no solo necesitan una sesión a través de un auricular, sino un apoyo más completo e inmediato.

"Los cuadros de depresión se han profundizado, las llamadas de intentos suicidas se han incrementado considerablemente, los trastornos de sueño, la ansiedad y los trastornos psicosomáticos: como los dolores de cabeza, asma, entre otros", explicó.

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Cifras alarmantes

Según datos en poder del equipo de trabajo, durante los primeros cuatro meses de la pandemia (marzo-julio) se recibieron un total de 461 llamadas de diferentes partes del país, de las cuales, un 44.3% fueron hechas por personas que demostraron tener una crisis de ansiedad derivada del covid-19.

Sin embargo, de acuerdo a sus cálculos, posiblemente en los siguientes meses comience a haber una variación, pues los estragos de Eta y Iota sobre la psiquis de la población serán más evidentes.


Por otra parte, las cifras ya tabuladas demuestran que durante ese primer periodo del año se reportaron otros factores que aquejaron a la población: las crisis emocionales derivadas de antecedentes psiquiátricos, necesidad de consejería de distinta índole y conflictos familiares, este último, también reflejará un aumento significativo, según sus predicciones.

Mackay explica que "el sentimiento de inconformidad y sufrimiento que los fenómenos naturales ya han causado no siempre son discutidos, pero en algún punto saldrán a flote y no de la mejor forma, pues al no hablar con nadie, los afectados lo desplazan y posteriormente lo proyectan con violencia hacia los demás".

De esa manera, el encierro derivado del coronavirus y el hacinamiento dentro de los albergues son factores que propician la interacción entre parientes, que en muchos de los casos no tenían una buena relación antes de las tragedia sanitaria y natural, por lo que ese contacto genera una tercera crisis en las familias.

Una población joven y con desesperanza

Uno de los factores que más llama la atención de los psicólogos es que la mayoría de llamadas recepcionadas fueron hechas por una población joven de entre 21 a 30 años. El porcentaje de este grupo, equivalente al 42.8%, demuestra que los jóvenes hondureños están siendo afectados por diversos factores familiares, sociales y ambientales que comprometen su salud mental y eventualmente, física.

La especialista clínica confió que a su consultorio llegan testimonios de jóvenes de ese rango de edad que presentan problemas como la caída del cabello derivada del estrés al que están sometidos, además de ataques repentinos de asma y otros problemas respiratorios, los que desarrollados en medio del covid-19 se vuelven un trauma más.



"En lo que va de este año hemos aumentado en más del 30% los trastornos psicosomáticos, esto significa que el cuerpo se enferma por el estímulo psicológico. La tensión y la presión comienzan a manifestarse en los síntomas del cuerpo", explicó Mackay.

Para ella, con más de 30 años de ver pasar por su consultorio este tipo de casos, gran parte del problema también obedece a la "desesperanza aprendida", que es común entre los hondureños y que se proyecta en frases como: "¡De esta no vamos a salir!", entre otras.

Ante esta realidad, la psicóloga asegura que el futuro para la salud mental de la población es preocupante, pues "vamos a tener demasiados cuadros de ansiedad y estrés postraumático que se verán reflejados unos cinco meses después de la tragedia", vaticinó.

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