Honduras

Honduras da un salto con la ley de política limpia

Luis Almagro, secretario general de la OEA, dijo que la norma de control de financiamiento político cuenta con herramientas que harán que las campañas sean transparentes y que exista rendición de cuentas

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18.01.2017

Tegucigalpa, Honduras
“La corrupción es un mal endémico de las democracias contemporáneas. Deteriora la cohesión social, destruye la confianza en las instituciones y reduce la política a una simple actividad primitiva que conduce al desencanto popular”.

Con esas palabras inició su participación Luis Almagro, secretario general de la Organización de los Estados Americanos (OEA), en el acto de sanción de la Ley de Fiscalización, Transparencia y Financiamiento de los Partidos Políticos.

El instrumento jurídico conocido como ley de política limpia fue aprobado por el Congreso Nacional el 20 de octubre de 2016, después que pasó por el proceso de socialización con los diferentes sectores de la sociedad.

La OEA, a través de la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (Maccih), tuvo un papel protagónico en la elaboración y consenso de la normativa jurídica que va a regular a las instituciones políticas en Honduras.

El acto de sanción de la ley se realizó la mañana del martes en el Salón Morazán, de Casa Presidencial, y contó con la presencia del presidente de la Corte Suprema de Justicia, Rolando Argueta; del Congreso Nacional, Mauricio Oliva; el fiscal general, Óscar Chinchilla; representantes del cuerpo diplomático; Maccih y de la Comisión Especial para el Proceso de Depuración y Transformación de la Policía Nacional.

“La democracia evoluciona en la medida que la ciudadanía participe y juegue un papel protagónico a la hora de tomar las decisiones que afecten su futuro”, aseveró Almagro.

El secretario general de la OEA fue enfático al decir que “si la clase política no muestra señales que lucha genuinamente contra la corrupción y la impunidad, la desafección continuará y esa lucha tiene que ser impulsada desde la sociedad civil”.

Testigo
'Hoy soy testigo de la promulgación de la Ley de Financiamiento, Transparencia y Fiscalización de los Partidos Políticos, conocida como ley de política limpia, que fue aprobada el 20 de octubre por mayoría calificada”, prosiguió Almagro.

Recordó que los diputados votaron a favor de la ley “como una herramienta de combate a la corrupción”.

Mencionó que en el proceso, la Maccih acompañó activamente a la Comisión de Asuntos Electorales del Congreso Nacional, y fue ese esfuerzo conjunto y decidido el que ha motivado este histórico momento para Honduras.

“Esta ley cuenta con herramientas que harán que las campañas electorales y partidos políticos sean más transparentes, exista una correcta rendición de cuentas y se evite que dinero incierto e ilegal ingrese a la política”, detalló.

El presidente de la República, Juan Orlando Hernández, al momento de firmar la ley de política limpia en compañía de Luis Almagro, secretario general de la OEA (derecha), y Mauricio Oliva, presidente del CN (izquierda), foto: Johny Magallanes / EL HERALDO.

El presidente de la República, Juan Orlando Hernández, al momento de firmar la ley de política limpia en compañía de Luis Almagro, secretario general de la OEA (derecha), y Mauricio Oliva, presidente del CN (izquierda), foto: Johny Magallanes / EL HERALDO.

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Blindaje
Con la promulgación de la ley, “Honduras se inscribe así en la lista de países que, a través del blindaje financiero y fiscal de los partidos políticos, realiza labores preventivas, en materia de combate a la corrupción e impunidad”.

Para el alto funcionario, la ley de política limpia “es como una vacuna del sistema político hondureño, ante la grave enfermedad que representan las malas prácticas financieras electorales y el cómplice silencio de quienes miran hacia el costado, aceptando las reglas de juego”.

De acuerdo a lo que se establece en la nueva ley, a través de la Unidad de Financiamiento, Transparencia y Fiscalización, todos los precandidatos, candidatos, alianzas y partidos políticos están obligados a declarar cada lempira que reciban y gasten, tanto en procesos electorales como en períodos ordinarios.

“Por primera vez, en Honduras existirán límites en los gastos de campaña, así como en las aportaciones de personas naturales y jurídicas”, manifestó el secretario general de la OEA.

La ley establece la suspensión de publicidad estatal durante el período electoral hasta la jornada de elecciones.

Según Almagro, como innovación en las Américas “se crean figuras jurídicas que se podrán invocar cuando se compruebe ante autoridad competente la participación de dinero ilícito en campañas electorales, provocando ello la nulidad de la elección”.

Para vigilar el cumplimiento de la normativa la Unidad de Financiamiento, Transparencia y Fiscalización cuenta con la facultad de levantar el secreto bancario cuando se descubran operaciones sospechosas. “Esto es algo sin precedentes en todo el continente”, aseguró Almagro.

Herramienta
El documento, que es considerado como “histórico”, no solo es una herramienta para combatir la corrupción. “Sin duda alguna, fortalecerá la democracia del país”, reiteró.

“Cuando lanzamos la Maccih en los escalones de Casa Presidencial con el presidente Juan Orlando Hernández buscábamos generar resultados positivos en la lucha contra la corrupción, y la crítica que se le puede hacer a la Maccih hoy es porque no funcione, sino porque lo hace bien”.

“El problema de la Maccih no es que no dé resultados sino que está dando resultados”. “Este paso que hoy da Honduras no es para que se quede en el papel. Es fundamental, trascendental”, remarcó Luis Almagro.

“Desde la Maccih y la OEA velaremos para que esta ley no solo refleje la voluntad política de hoy, sino el compromiso de que se trata de una política de Estado, que sobrepasa el interés político coyuntural y se inscribe en un proceso profundo de cambio hacia más transparencia y rendición de cuentas”, concluyó el secretario general de la OEA.

Foto: El Heraldo

Luis Almagro, secretario general de la OEA (izquierda), y el presidente Juan Orlando Hernández (izquierda) en Casa de Gobierno, foto: Johny Magallanes / EL HERALDO.