Editorial

Tomar conciencia

Las autoridades sanitarias han informado que al 30 de agosto pasado fallecieron en Honduras 1,015 personas a causa de la neumonía que provoca el virus del covid-19, pero esa cifra podría ser mayor si se toman en cuenta las estadísticas que manejan las funerarias del país, que registraban en el mismo período 1,623 fallecimientos.

Desde la aparición de los primeros casos de la covid en marzo de 2020 a la fecha, el virus ha matado a 8,850 hondureños y hondureñas de todas las edades e infectado a 338,757.

La Secretaría de Salud también ha reportado que en las campañas de vacunación que se han realizado con mayor intensidad en las últimas semanas se ha logrando inmunizar a 2,768,918 personas con una dosis y a 1,308,135 más con las dos dosis.

Pero a pesar de la vacunación, la situación sigue siendo crítica y ello se refleja en la alta positividad de casos que se reportan todos los días, la alta infección en niños, niñas y mujeres embarazadas, y la saturación de pacientes en las salas de hospitalización y cuidados intensivos de los hospitales públicos.

La alta incidencia de casos y muertes solo nos confirma que la enfermedad del covid-19 no es un juego y que sigue haciendo estragos no solo en Honduras, sino que en el mundo entero, incluyendo países con sistemas sanitarios mucho más robustos que el nuestro.

Si bien la vacunación surge como una luz de esperanza en estos momentos de zozobra, es necesario que todos aquellos que ya se pusieron la primera dosis acudan a los centros de vacunación por la segunda, y que las mujeres embarazadas no duden en inmunizarse para salvar su vida y las de sus bebés.

Un llamado a la responsabilidad y la solidaridad del resto de la población para que atiendan las medidas de bioseguridad que recomiendan los especialistas al pie de la letra y eviten el contagio y la transmisión del virus. La prioridad es salvar vidas.