Editorial

La denuncia de Dina Meza

La defensora de los derechos humanos, Dina Meza, ha hecho una denuncia a la que se le debe poner toda la atención necesaria, con un solo propósito: garantizar en el país la plena vigencia y respeto de los derechos humanos de la población, pero en especial de las personas que ven vulnerados los mismos en razón de su trabajo.

Meza, quien se ha desempeñado además como integrante del Consejo Nacional de Protección, denunció a la ministra de Derechos Humanos de la actual administración, Natalie Roque, de pretender “manejar la entidad a su antojo e intervenir en las próximas elecciones de los concejales” del Consejo Nacional de Protección de Periodistas, Defensores de Derechos Humanos y Operadores de Justicia, instancia que tiene, entre otras obligaciones, la creación de medidas de prevención y protección que garanticen la integridad, libertad y seguridad de los defensores de derechos humanos, y que está integrado por 15 personas entre representantes de las distintas instituciones del Estado y organizaciones de sociedad civil.

Desde los inicios de la presente administración, las organizaciones miembros del Consejo han denunciado que el Mecanismo de Protección ha sido desmantelado bajo el argumento de que el mismo no estaba funcionando adecuadamente y con un único propósito de colocar empleados afines al partido de gobierno, lo que es un grave error en los propósitos de la defensa de los derechos de centenares de personas que se han acogido al sistema de protección, y cuya seguridad y vida depende, sin duda, de la independencia y transparencia del organismo, alejado de toda manipulación y control de ningún tipo.

El sistema de protección puede que no sea perfecto, pero es altamente peligroso que se desmantele teniendo como base las motivaciones meramente políticas, razón por la cual la denuncia de Meza debe ser atendida solo con el fin de buscar acciones que garanticen el buen funcionamiento del mismo, con presupuestos adecuados y personal técnico.