Editorial

Inversiones y caravanas

En momentos en los que el gobierno de los Estados Unidos, en el marco de la Cumbre de las Américas, anuncia inversiones de empresas privadas por 1,900 millones de dólares en Guatemala, El Salvador y Honduras, miles de nacionales de esos países siguen alistando sus maletas para ir en busca del mal llamado “sueño americano” o ya forman parte de las caravanas que se mueven desde el sur de México a la frontera estadounidense.

Las inversiones, dijo la vicepresidenta de Estados Unidos, Kamala Harris, buscan crear oportunidades económicas para las personas de los países del Triángulo Norte y reducir la migración.

Irónicamente, los presidentes de los tres países beneficiados no asistieron a la Cumbre de las Américas, convocada por el presidente Joe Biden, para abordar, entre muchos otros temas, el de la migración irregular.

Pero mientras llegan las inversiones anunciadas, las condiciones de vida de los centroamericanos siguen siendo dramáticas, pues las políticas públicas impulsadas para enfrentar la pobreza han sido a todas luces un fracaso, cerrando con ello a las personas las oportunidades de aspirar a un empleo digno para atender sus necesidades básicas.

Y si bien los anuncios de programas de atención a la pobreza han sido recurrentes en los últimos años, queda esperar que en esta ocasión las inversiones anunciadas no terminen en el cesto de la basura de las grandes corporaciones y de los gobiernos, pues de ser así, seguiremos siendo testigos de las caminatas de los migrantes, como la que en estos momentos integran más de 11,000 personas de diferentes nacionalidades en territorio mexicano con la intención de alcanzar la frontera estadounidense.

La lucha contra la pobreza es una deuda pendiente de los gobiernos con sus poblaciones; un desafío que se deben tomar en serio.

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