Editorial

Hacerle frente al infierno vial

Sin duda que uno de los peores dolores de cabeza de los capitalinos en los últimos tiempos es el pesado tráfico en toda la ciudad. No hay un sector que no colapse, principalmente en las horas pico, y ello a pesar de las medidas que se tomaron en las últimas administraciones municipales para tratar de aliviar el problema, como la construcción de los pasos a desnivel y las rotondas, obras en las que se invirtieron millones de lempiras y que no tuvieron los resultados proyectados, y el famoso Trans 450, que ya está pagando la ciudadanía con sus impuestos, que fue un fracaso total.

Hay que reconocer que este no es problema único de Tegucigalpa y que se requiere de mucha creatividad para enfrentarlo y tratar de minimizar su impacto, y que ninguna medida que se tome tendrá éxito si no se cuenta con el apoyo de la población, principalmente de los trabajadores del sector transporte, quienes en un alto porcentaje incumplen las leyes y reglas de tránsito.

El alcalde Jorge Aldana ha reconocido la gravedad del problema, identificado algunas de sus causas y matizado sus declaraciones diciendo que Tegucigalpa “está cuatro veces colapsada por la cantidad de vehículos” que circulan por sus estrechas calles, avenidas y anillos, día con día.

Informó que ya trabajan en la identificación de soluciones a mediano y largo plazo, pero que de inmediato, a partir de hoy, iniciarán con medidas urgentes encaminadas a aliviar el pesado tráfico, como atender 35 puntos críticos (baches) de la capital, practicar el teletrabajo, que el transporte de carga pesada solo circule en ciertas horas y obligar a buses y taxis solo a subir y bajar pasajeros en bahías.

Queda ahora esperar que todas y cada una de las medidas propuestas cuenten con el apoyo de la población, y, principalmente, que los motoristas atiendan las recomendaciones y respeten la ley y las medidas de tránsito.

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