Se celebra hoy, 9 de junio, el Día Nacional de la Integridad y Lucha contra la Corrupción, una efeméride instituida mediante el Decreto Legislativo No. 196-2011 para conmemorar el nacimiento del prócer nacional, el general José Trinidad Cabañas (1805). ¿El motivo? Resaltar la vida y la personalidad del general Cabañas, considerado el máximo símbolo de honradez, patriotismo y transparencia en la historia de Honduras. La historia nos cuenta que, durante su presidencia (1852-1855), manejó los fondos públicos con una rectitud impecable, al punto de rechazar pensiones vitalicias argumentando que el Estado no debía pagarle por el simple hecho de cumplir con su deber.
La transparencia se entiende como el ejercicio de rendición de cuentas de los funcionarios en el manejo de los presupuestos públicos bajo su tutela. Se trata, simplemente, de abrir las puertas a la información gubernamental de manera clara y confiable; con ello, se garantiza que el dinero público se ejecute en obras y acciones encaminadas al bien común, y nunca al beneficio de grupos privilegiados, ya sean políticos o económicos. Esta es, sin duda, una herramienta indispensable para hacer frente a las redes de corrupción y a los corruptos que, lamentablemente, se mantienen al acecho operando bajo distintos ropajes.
Si bien es obligación del Estado hondureño hacer públicos sus actos, decisiones y el uso de los recursos, nos encontramos con obstáculos impulsados desde el poder mismo para evadir esta responsabilidad. Esto ocurre mediante la aprobación de normativas que otorgan secretividad a cierta información pública (particularmente en los sectores de defensa y seguridad), lo que obstaculiza el pleno ejercicio de la contraloría social.
En esta fecha, es imperativo recordar a la ciudadanía que su derecho a acceder a la información de manera oportuna y veraz está tutelado por la Constitución de la República, la cual también manda a todos los funcionarios a hacer cumplir dicho precepto.