Columnistas

Restricciones comerciales de alimentos

Con la guerra de Rusia en Ucrania se han generado sufrimientos innecesarios para las personas más vulnerables en todas partes del planeta Tierra.

Esta crisis se ha ido agravando por el creciente número de países que están restringiendo las exportaciones de granos y de productos básicos para la alimentación humana, animal y para la agricultura, en un intento equivocado de frenar el alza de los precios internos. Estas medidas son perjudiciales porque reducen el suministro mundial haciendo que los precios de los alimentos e insumos tiendan al alza.

Ciertamente, los gobiernos de toda la comunidad mundial tienen el deber ineludible de cooperar absolutamente para aumentar el flujo de alimentos en todo el globo terráqueo, de modo que el hambre no alcance elevados porcentajes de mortalidad convirtiéndose en otro factor del gran problema mundial.

Se trata de un asunto urgente e imperativo, todas las restricciones comerciales relacionadas con los alimentos y la agricultura impuestas desde la guerra en Europa deben levantarse cuanto antes.

Globalmente urge poner a disponibilidad, además de los alimentos, los insumos agropecuarios, de la pesca y acuicultura a precios regulares establecidos antes del inicio de la guerra de Rusia para incrementar la producción y productividad de estos rubros, igualmente reducir el precio de los combustibles y las tasas de interés a los préstamos agrícolas.

Las barreras comerciales son obstáculos que pone un país a las importaciones de mercaderías de otros países, para proteger el mercado nacional de la competencia o las exportaciones para controlar la inflación interna.

Pues, estas barreras comerciales impiden el flujo de alimentos que impactan negativamente en las personas vulnerables, quienes son las más expuestas al sufrimiento, al hambre, la enfermedad y muerte.

Infelizmente Honduras, nuestra amada nación, es vulnerable socialmente, la mayoría de la población hondureña es invadida por la pobreza e indigencia. Honduras sigue siendo uno de los países más pobres y desiguales del hemisferio occidental. Se estima que el 75% de su población vive en pobreza y de estos, el 30% en indigencia, lamentablemente es una población vulnerable, por lo tanto, se deben tomar medidas urgentes para contrarrestar las debilidades y amenazas que causa la inseguridad alimentaria o hambruna.

El gobierno, empresa privada, productores agrícolas, trabajadores, academia y toda la sociedad deben estar conscientes de la realidad en que se encuentran nuestros compatriotas hondureños y cómo viven en ese mundo cruel de la pobreza e indigencia.

Apoyemos a la presidenta, fortalezcamos la agricultura, trabajando unidos en armonía, en paz, siendo eficientes y eficaces. Solamente juntos los productores, instituciones financieras y gobierno se podrá alcanzar producciones que robustecen el flujo y las reservas de alimentos como garantía de una sólida soberanía y seguridad alimentaria en Honduras.

Es el tiempo de Xiomara Castro, quien trazará un rumbo para la recuperación y reconstrucción de nuestro país. Queda planteado.