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Necesitamos un nuevo teatro

Creo que ir al teatro es una de las mejores experiencias culturales que una persona puede tener. Conciertos de los más variopintos que alguien se pueda imaginar, distintas manifestaciones dramáticas que van desde las obras clásicas hasta el teatro de sombras, entre otras, son las actividades que se desarrollan en estos recintos.

Los capitalinos le guardamos un especial afecto al Teatro Nacional Manuel Bonilla por toda la historia que tiene y porque nos ha acogido cuando andamos sedientos de arte. Muchos han actuado en diferentes circunstancias sobre sus tablas, guardando ese recuerdo para siempre. Yo mismo tengo gratos recuerdos de las obras y conciertos a los que he asistido. Sin embargo, creo que, como todo en la vida, el Teatro Nacional Manuel Bonilla se nos está poniendo viejo.

Y más que eso, su problema más grande es su ubicación. No son pocos los que temen rondar el centro de Tegucigalpa en horas de la noche. Sobre todo cuando las actividades a realizarse son ya muy tarde e implica salir a buscar transporte a altas horas de la noche, o bien resolver el problema del estacionamiento. Se sabe que en la zona en la que está ubicado no es uno de los lugares más seguros de la ciudad, aparte de las complicaciones de estacionamiento o, dependiendo de la hora, de embotellamiento.

No negaré que el casco histórico de Tegucigalpa tiene una enorme tradición y que los centros de interés cultural de la zona trabajando a todo vapor pueden hacer una sinergia más que interesante. Pero creo que los tiempos y las necesidades cambian.

Tegucigalpa necesita su gran teatro, uno moderno y majestuoso, en un lugar accesible y cómodo para llegar. Si a la mayoría de la población le cuesta el tema de la cultura, no se lo pongamos tan difícil. Quizá en una mejor ubicación habría cosas que mejorarían. ¿Por qué para ir a disfrutar una película, sí puedo hacerlo con todas las comodidades imaginadas y en cambio, cuando se trata del teatro es distinto?

Evidentemente no se trata de desechar el Teatro Nacional Manuel Bonilla, sino de multiplicar los espacios artísticos en la ciudad. Además, nuestro querido teatro debe seguir recibiendo el cuidado, mantenimiento y restauraciones debidas, pero desde una posición (aunque funcional) un poco más histórica.

Si me pongo soñador hablaré de un complejo cultural en el que converjan la música, la danza, la pintura o cualquier otra manifestación artística. Pero sé que estamos lejos de eso y solo pido un nuevo teatro para mi país y mi ciudad.

Alguien podrá contraargumentar y me dirá que bastará con que la zona se convierta en una más segura, pero para que eso suceda el país tendría que convertirse en un lugar más seguro, y por los vientos que soplan, eso simplemente no pasará en el corto plazo. Y como argumenté anteriormente, los problemas van más allá.

No es aceptable, por ejemplo, que un adolescente diga que nunca ha visitado un teatro. Debería ser para ellos moneda de cambio. Y bueno, debería ser obligatorio que en todas las escuelas y colegios haya una pequeña sala de teatro. Finalmente, debo decir que a pesar de que la cultura no es uno de los renglones que se mencionen constantemente en los medios de comunicación y las redes sociales, el actual gobierno debe poner todo su empeño por acercar a la población, sin importar su edad, al quehacer artístico.