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Evaluación gubernamental

El 19 del corriente mes se llevó a cabo la evaluación del gabinete ministerial, bajo la dirección de la presidenta Xiomara Castro. El evento se realizó en un conocido hotel del municipio de Santa Lucía.Hubiese sido útil para el conocimiento público haber dado a conocer la metodología que se utilizaría para llevar a cabo la evaluación. Hasta ahora la información proporcionada es apenas una breve conferencia de prensa que se dio cuando aún no había terminado el evento y por algunas declaraciones que han dado funcionarios del equipo ministerial.

El ministro de la presidencia, Rodolfo Pastor de María y Campos, comentó que para la reunión conocieron los resultados de una encuesta aplicada por una empresa privada, en la que se evaluaron los primeros nueve meses de gobierno, donde, según el funcionario “tenemos un resultado muy positivo en el que el 70 por ciento de los entrevistados nos califican como gobierno transparente”. Esta evaluación es similar a la realizada en el mes de septiembre, donde la encuestadora Cid Gallup le otorgaba a la presidenta Xiomara Castro una aceptación de un 64%.

En el gobierno se cuenta con profesionales que saben bastante sobre técnicas de evaluación y se dan cuenta que una encuesta, del tipo que se implementó, sirve para medir el grado de satisfacción que tiene la población con los funcionarios, pero no mide, con datos estadísticos concretos, los resultados obtenidos en cada uno de los indicadores que se evalúan. Uno de los propósitos de la evaluación en cualquier instancia gubernamental debe estar encaminada a corregir los errores, haciendo las enmiendas necesarias para la reorientación de la gestión pública.

No se conocen cuáles fueron las conclusiones de la reunión de evaluación. Pareciera que fue una reunión social de información, que al final no terminó en ninguna recomendación, excepto las que hizo la presidenta Castro en el sentido de exhortar a los funcionarios públicos a desclasificar información que tenga alguna relación con las ZEDE y lo referido a la invitación a que se informe al pueblo hondureño de las actividades que realizan.

Mientras en la Casa de Gobierno existe la percepción que todo anda bien, en función de las encuestas y los halagos compartidos en los círculos de poder, la situación de los servicios públicos como la salud, educación y seguridad pública se agravan, como herencia del gobierno anterior y de todo un sistema político que históricamente gobernó de espaldas a los intereses de la nación, pero también por la ausencia de políticas públicas orientadas a atajar la incertidumbre y desilusión en que vive el pueblo hondureño.

Hemos llegado a un momento en que la población, en su frustración, ya no logra establecer diferencias entre un presidente, que en el reciente pasado saltó la borda de la corrupción e ingobernabilidad, y la presidenta que transita en la permisibilidad, espontaneidad y anarquía. El pasado sirve para explicar el presente, pero no sirve para justificar la desgracia que a pasos agigantados nos consume como sociedad.