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Guatemalteco que perdió a su familia por el volcán de Fuego, dice que no la puede llorar

Guatemala aún lucha por recuperar los cuerpos soterrados, donde la cifra de muertos superan los 75 y más de 200 desaparecidos

06.06.2018

ESCUINTLA, GUATEMALA

“Ahí está el resto de mi familia”, aseguró Inés López Hernández mientras señalaba una casa soterrada por la ceniza volcánica que lanzó la explosión del volcán de Fuego el pasado domingo.

El guatemalteco, que se dedica al corte de café, se encontraba en una de sus cinco fincas cafetaleras cuando ocurrió la tragedia.

Su mamá, su esposa, sus hijos y sus nietos se encontraban en la casa de San Miguel Los Lotes, en el departamento de Escuintla, cuando la ceniza soterró esta aldea.

“¿Y cómo hiciera yo para llorar? Tengo muy duro el corazón”, relató López mientras miraba hacia un agujero que quedó en el patio de su casa.

Muy confundido por la situación, López logró reconocer lo que quedaba de su casa gracias a un árbol y a una pared de la casa vecina.

El hombre asegura que la única forma en la que él puede llorar es viendo los cuerpos de sus familiares para poder darles un entierro y el último adiós.

En un momento de desesperación, López se preguntó: “¿Van a recuperarlos, verdad? ¿Será que no me van a ayudar a recuperarlos?”.

La zona de San Miguel Los Lotes fue una de las afectadas debido a la cercanía de esta con la base del volcán de Fuego.

El sector, nombrado por las autoridades como la “zona cero”, se encuentra totalmente desolado.

La ceniza combinada con arena llega hasta el techo de las viviendas de la comunidad.

El panorama es totalmente gris debido al flujo piroclástico que lanzó el cráter.

Los pobladores de Los Lotes y El Rodeo han vivido acostumbrados con su inquieto vecino.

El volcán de Fuego cada año da avisos de que no está dormido. Por ello, cuando escucharon los primeros retumbos lo vieron normal. Sin embargo, cuando la explosión hizo temblar la tierra pensaron lo peor.

López, junto a otros sobrevivientes, relatan que cuando el cielo se oscureció y una densa nube negra se acercaba algunos intentaron salir, pero no lo lograron.

“Por gracia y obra de Dios me salvé yo”, dijo López.

Fueron pocas las personas que lograron salvarse en la comunidad de San Miguel Los Lotes, Escuintla.

Los socorristas continuaron con los trabajos de rescate, hasta que ayer el volcán de Fuego comenzó nuevamente a tener actividad y a lanzar cenizas.

El personal de socorro, medios de comunicación y personas que se encontraban en la zona tuvieron que ser evacuados para evitar más tragedias.

Tras la explosión se han registrado al menos dos sismos en la costa pacífica del país. “Tenemos personas desaparecidas, pero ignoramos cuántas son debido a que se está haciendo el recuento con las comunidades”, dijo el director de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres de Guatemala (Conred), Sergio García.

Guatemala aún lucha por recuperar cientos de cuerpos soterrados.