Raúl Arechavala

El equilibrio está en ofrecer oportunidades

30.08.2020 - Una filosofía de educación actual, salud de calidad, el cuidado de los recursos naturales y el apoyo al desarrollo local serían los primeros pasos

Raúl Arechavala Silva

Raúl Arechavala Silva

Licenciado en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires.

TEGUCIGALPA, HONDURAS.-En palabras de Raúl Arechavala Silva: “Con la pandemia se han puesto sobre la balanza muchos conceptos, ideas y sentimientos que se daban por obvios, hoy presentados en cuestión de la manera más flagrante”.

El licenciado en Filosofía por la Universidad de Buenos Aires, máster en Tecnología Educativa por el Instituto Latinoamericano de la Comunicación Educativa (ILCE), doctor en Educación con énfasis en Mediación Pedagógica por la Universidad La Salle de Costa Rica, miembro de la Academia Hondureña de la Lengua, profesor de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH) desde 1979, y autor de libros como “Introducción a la lógica y filosofía” (1977), “Pedagogía del humor” (1988), “El estado en Hegel” (2002), “El arca de Óscar Acosta o las ironías del destino” (2008) y “Clones, relatos breves de 2096” (2018), entre otros, puntualiza sobre estos aspectos trascendentales de este tiempo.

Una realidad aliada de la tecnología

Inversión

¿Cuál sería la mejor política del Estado para salir de la crisis económica pospandemia? Posiblemente, fomentar la pequeña y mediana empresa para activar la economía, tratando de generar producción y comercialización local, sobre todo de productos alimenticios, y evitando la monopolización de la producción y de la comercialización.

Educación

Es hora de darle vuelta a todo el sistema educativo. Estos meses en que los profesores estuvieron confinados, hubieran servido para repensar todo nuestro modelo, absolutamente obsoleto y anacrónico. Esto se resuelve con ideas pedagógicas, con una filosofía de la educación que responda a la época, al país y a las diferentes regiones.

Hágalo usted mismo

Indudablemente este confinamiento no es igual para todos. Algo que nos ha planteado este proceso, es que tenemos que ver cómo, desde nuestras más íntimas posibilidades, rehacernos, desde todo punto de vista, siendo mucho más austeros en nuestros gustos y gastos, valorando al máximo nuestra familia y vecinos.

El Estado

¿Será que después de la pandemia demandemos un Estado más tutelar de las relaciones sociales, en general y, dentro de eso, de las relaciones económicas? Es decir, un Estado que regule con más cuidado a un libre mercado desbocado, como dice por ahí Giddens. Y esto no sólo en Honduras. Necesitaremos fortalecer la salud y la medicina públicas.


Desarrollo local

Se han roto o debilitado las grandes cadenas establecidas por la economía global. Nos queda el desarrollo de la economía y las redes sociales locales. Me beneficio cuando le compro al comerciante local, que acaso compre también al productor local, generando un ciclo virtuoso de florecimiento que evita costos de envío y beneficia a los vecinos de mi comunidad.

Salud

Vivir es un sutil equilibrio entre la salud y la enfermedad. No puede haber una economía que no priorice la salud o la educación. Si tuviéramos un sistema mínimamente equilibrado no estaríamos “optando”: o nos morimos de la pandemia, o nos morimos de hambre. Habría que equilibrar, y esto se hace evidentemente en el presupuesto de la nación.

Desconcentración de las ciudades

Más de la mitad de la población mundial vive en ciudades. Esto es una desproporción irracional, explicable, por supuesto, porque la educación, la salud, el esparcimiento, no llegan al campo, y mucha gente que vive en él, piensa que la vida de la ciudad les ofrece más oportunidades. Es necesario ofrecer buenas condiciones para que la gente se sienta bien en el campo, al menos con educación y salud de calidad.

Ordenamiento territorial

De los municipios, para que haya una lógica y equitativa distribución de la tierra y del agua, estableciendo las zonas según su vocación. Este ordenamiento parte del agua, que es fuente de vida para el riego de la agricultura y el consumo domiciliario. Este tipo de inversión no especulativa debe ser fundamental para lograr la sostenibilidad alimentaria mínima, que es la base de toda economía.

Economía

La pandemia significa un reacomodamiento de las fuerzas económicas mundiales. Además, detrás de este inmenso telón de fondo -lo digo sin especulaciones conspirativas- se han encubierto algunas guerras frías y otras más o menos calientes. Quizá nunca en la historia se hubiera llegado a que a uno le paguen por llevarse el petróleo, más o menos 37 dólares por barril.

Medio ambiente

Si no cuidamos nuestros bosques, ríos y mares, y no hacemos un buen ordenamiento territorial, difícilmente podremos tener una economía próspera. Esto depende del delicado equilibrio que damos los seres humanos, que tenemos que estar sanos y tener una mínima educación para entender nuestra relación con la naturaleza.

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