Problemas

Covid-19, el virus que expuso la incapacidad para responder a una crisis

Por: Redacción

11.03.2021 - Hospitales móviles inservibles, mascarillas, televisores, percoladoras sobrevaloradas ventiladores mecánicos que nunca se usaron y pruebas PCR deterioradas exponen claramente cómo se ha manejado la emergencia

Momento cuando fabricaban uno de los hospitales móviles adquiridos por Honduras. Foto conseguido en exclusiva por EL HERALDO sobre las múltiples fallas de las estructuras. Momento cuando fabricaban uno de los hospitales móviles adquiridos por Honduras. Foto conseguido en exclusiva por EL HERALDO sobre las múltiples fallas de las estructuras.

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Al cumplirse un año de pandemia del covid-19 -donde prevalecieron los desaciertos, la corrupción, el dolor y la muerte- la Secretaría de Finanzas reporta un gasto de 6,084 millones de lempiras destinado a la atención de una crisis sanitaria.

A la vista de todos los hondureños, la emergencia en momentos rebasó la capacidad de pensamiento y de reacción de las autoridades gubernamentales.

Finanzas asegura, en un informe colgado en su portal, que a diciembre del 2020 se habían ejecutado 6,084 millones de lempiras, unos 234 millones de dólares, puestos a la tasa de cambio de un dólar por 25 lempiras.

Cabe recordar que el 13 de marzo de 2020, dos días después de que se detectó el primer caso de coronavirus en Honduras, el Congreso Nacional aprobó un presupuesto de 420 millones de dólares para atender la emergencia.

Posteriormente el 2 de abril, la institución autorizó otros 2,500 millones de dólares para lo mismo, durante los ejercicios fiscales 2020-2021.

Para ello, ordenó la contratación directa de préstamos internos o externos, redistribución o reasignación de recursos externos disponibles, colocación de títulos de deuda en el mercado doméstico o internacional y otras operaciones de crédito público a las condiciones financieras que obtenga al momento de su negociación.

Al aprobarse los primeros 420 millones de dólares, el ministro de la presidencia Ebal Díaz aseguró que este dinero, equivalente a 10,500 millones de lempiras, era para “implementar la red integral pública".

“Eso significa 94 centros de atención de salud en todo el país, en cada departamento, desde unidades básicas, hasta construir 11 hospitales, dentro ellos va el hospital oncológico, el hospital de trauma y otros hospitales especializados”, dijo.

Nada de eso se cumplió. Por el contrario, según representantes de diversos sectores sociales, alrededor del millonario gasto solo gira una enorme incompetencia y una serie de escandalosa corrupción.

Lo anterior ocurrió principalmente por el dinero manejado por Inversión Estratégica de Honduras (Invest-H) y por la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) en la compra de mascarillas, pruebas PRC, ventiladores mecánicos y hospitales móviles.

A criterio del dirigente obrero José Luis Baquedano, el Congreso Nacional aprobó cantidades multimillonarias para hacerle frente a la pandemia, “pero al final de cuentas ese dinero no ha cumplido con la función social para lo cual fue aprobado, que era el de combatir de forma frontal y directa el covid-19”.

Incluso se habló de “fortalecer todo el sistema de salud; si se hubiera hecho eso, muchos médicos, enfermeras y técnicos de salud no hubieran perdido la vida. Aquí se mostró la negligencia e incapacidad con que se ha manejado la crisis”, criticó.

Es que para “nosotros ha sido un mal manejo de la pandemia y eso trajo como consecuencia que muchos hondureños perdieran la vida.

"Si partimos del hecho del fraude de los hospitales móviles que fueron un fiasco y un latrocinio de los recursos del pueblo hondureño, la falencia en los hospitales y la incapacidad para comprar vacunas se ve una incapacidad manifiesta de parte de la Sesal (Secretaria de Salud)”, cuestionó Baquedano.

Reparto del dinero

Los 6,084 millones de lempiras se repartieron entre 10 instituciones del Estado y los programas Código Verde, que aparece con 358.7 millones de lempiras, y Senprende, con 264.9 millones de lempiras.

Con una ejecución de 2,117 millones, Invest-H aparece como la entidad que más ejecutó el dinero asignado, por otro lado, la Secretaría de Gobernación Justicia y Descentralización registró una ejecución de 978.7 millones, la Secretaría del Trabajo y Seguridad Social con 729 millones, la Secretaría de Desarrollo Económico/ Banasupro 659.5 millones.

Aunque en teoría, la Secretaría de Salud es la responsable del cuidado de la salud de la población, los 527.5 millones ejecutados por esta entidad en los tiempos de la pandemia reflejan su nivel de incidencia en el combate del mortal virus.

Asimismo, el Instituto Hondureño del Transporte es otra dependencia estatal que aparece con un gasto de 170 millones. Del dinero destinado a luchar contra el covid-19, también Copeco reportó una ejecución de 154.4 millones y el Hospital Escuela 99.5 millones,

Honduras no se preparó

Para la exministra de salud, Roxana Araujo, el manejo de la pandemia en el país ha dejado más cosas negativas que positivas. Primero no se actuó con eficacia desde que se conoció el brote en China y que para enero ya había entrado a Europa.

Recordó que el primer caso del virus registrado en Honduras fue en marzo, o sea que, “tuvimos dos meses valiosos para esa fase de preparación, sin embargo, nos llevó un poco más de tiempo, unos cinco meses, entender que era una enfermedad respiratoria con complicaciones graves”.

Eso se visualizó hasta mayo o junio. Los resultados de las 500 autopsias que realizó Italia fueron fundamental para comprender que no solo era un problema respiratorio, sino que había problemas de coagulación intravascular diseminada, un proceso inflamatorio severo que llevaba a la muerte a las personas.

Comprender lo anterior ayudó a formular el “Protocolo Catracho”, un aspecto a incluir dentro del lado positivo.

Otra acción a rescatar, explicó, es que se fortaleció el sistema primario de atención sobre todo con la apertura los 208 triajes a nivel nacional, dando la oportunidad a las personas de ir a esos centros de atención médica y tener un poco de confianza.

“Hay menos cosas positivas y más negativas en el manejo de la pandemia, concuerdo con otros colegas, con otras personas, de que se debió manejar de forma diferente, se debió incluir a otros sectores y a expertos en el tema”, valoró.

“Dentro de las cosas negativas está no haber aumentado las capacidades de los hospitales, y la compra de los hospitales móviles aún se trata como un problema y no como una ventaja para el país, solo están funcionando dos a medio vapor”.

Otro aspecto negativo es no haber actuado de manera anticipada a la compra de la vacuna. "Nosotros contábamos con una Ley de Vacunas que nos tenía amarrado hasta hace un par de semanas, las compras solo eran a través del fondo rotario con la OPS y esto nos limitaba prácticamente".

"Eso debimos haberlo visualizado si queríamos competir con otros países del continente en la categoría que entra nuestro país, de un país en desarrollo o un país empobrecido”, consideró.

En cuanto al gasto de 6,084 millones en atender la crisis sanitaria, sostuvo que algunas compras realizadas se reflejan en el sector salud.

"Lo que pasa es que siempre deja un halo como de sin sabor, o incertidumbre, el hecho de la sobrevaloración que siempre ha existido del equipo médico, de los medicamentos y eso no lo podemos dejar de obviar. Al final de la pandemia habrá nuevos millonarios en el país”, criticó Araujo.

Así se gastó el dinero

Invest-H está a la cabeza de los gastos con 1,174 millones de lempiras en los siete inservibles hospitales móviles, de los cuales solo dos reportan servicio parcial a la población infectada por el covid-19.

La secretaria de Gobernación reportó que gastó 710 millones de lempiras en la compra de 1,421,488 sacos solidarios a un precio unitario de 500 lempiras, para la fase solidaria 1 y 2. Asimismo gasto 250 millones en apoyo a servicios de salud en los 298 municipios.

Por otro lado, Desarrollo económico/ Banasupro registró que al 11 de septiembre de 2020 había utilizado 659,526,140 lempiras en el programa Honduras Solidaria Centralizada.

Igualmente, la Secretaría del Trabajo no dio detalles de cómo gastó 729 millones de lempiras. En su informe a Sefin únicamente describe que 616,168,314 lempiras fueron para empleados del sector maquila; 98,236,094 para empleados afiliados al RAP y 14,646,000 para el sector turismo.

De igual manera, la Secretaría de Salud detalló el uso de 449 millones de lempiras en adquisición de equipos de protección como batas desechables, mascarillas, guantes.

Entre tanto, Copeco justificó que de los 154 millones de lempiras asignados, 25.4 millones los gastó en equipo de protección, 48.2 en compra de alcohol gel, 66.4 millones en la adquisición de ventiladores, respiradores y succionadores y 3.4 millones en televisores, percoladoras, colchonetas, camas, toallas, entre otros productos.

De la misma forma, Copeco gastó otros 5.5 millones de lempiras en hospitales móviles inflables, uno de ellos abandonado en un predio de Cortés, norte de Honduras, luego de que se inundara. También reportó 5.1 millones en mejora de infraestructura que, según autoridades del hospital cardiopulmonar, están sobrevaloradas.

Según Marco Moncada, presidente del Colegio de Microbiólogos de Honduras, no se trabajó como se debía. Fue tal el desorden que los hospitales móviles no están todavía, no hay suficientes equipos de protección personal y las negociaciones de la vacuna fueron tardías.

“La secretaría de Salud no ha sabido manejar la crisis generada por la pandemia”, añadió.

Moncada cuestionó que si no se han logrado poner en funcionamiento los hospitales móviles, si no han existido las suficientes pruebas para detectar el virus, si no se ha tenido una efectiva gestión de las vacunas, ¿cómo se va a poder hablar de una efectiva administración de la crisis?

Lamentó que las autoridades no llamaran a los mejores expertos en salud para abordar una situación que es de su competencia, por lo que actualmente la población está pagando las consecuencias.

Rememorando la muerte de cinco microbiólogos que estuvieron en el frente de batalla contra el covid-19, Moncada pidió que no se abandone a su suerte al personal sanitario y que se busque la manera de vacunar a la gente lo más pronto posible.

All final de la crisis, aconsejó, que se haga una valoración de la gestión y que el gobierno conjuntamente con los conocedores del tema elabore un plan estratégico para no cometer los mismos errores cuando se presente una nueva pandemia.

Ante el señalamiento generalizado de una incompetencia de las autoridades del gobierno y de la Sesal en la administración de la emergencia sanitaria, EL HERALDO buscó la versión para este reportaje de Nery Cerrato, viceministro de Salud, pero nunca respondió.

A pesar de su infortunio, los hondureños cierran este 11 de marzo un año sobreviviendo a las amenazas de una descontrolada pandemia y comienzan otro con la esperanza de una vacuna que no solo aleje las sombras de la muerte, sino que también fortalezca la actitud para llevar al país hacia un desarrollo que le permita dejar de ser el paria de América Latina.

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