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María de los Ángeles Moncada: 'Ya son 28 años desde que mi familia elabora la banda”

Lo que una amistad política unió en la década de los 90, fue consolidado en el tiempo mediante compromiso y calidad
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17.12.2021

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- En sus manos continúa viva la tradición que su madre Elvira Valladares (“Muñeca”) y, antes que ella, su abuela Irene Francisca Landa, le heredaron en el corte, la confección y el bordado. Particularmente, María de los Ángeles Moncada sonríe mientras recuerda cómo, desde muy joven, se interesó por aprender mientras ayudaba en el negocio familiar.

En contexto, elaborar la banda presidencial es una tradición a la que regresa cada cuatro años, desde que en 1994 el liberal Carlos Roberto Reina decidiera que era tiempo de que el presidente electo de Honduras acompañara su traje de investidura con una pieza bordada, elaborada en su totalidad por manos hondureñas. Aquí los detalles de esta historia.

Su familia es conocida por elaborar la banda presidencial hace ya varios períodos de Gobierno. ¿Cómo inició esta tradición?
Cuando se eligió al presidente Carlos Roberto Reina (1994-1998), él tenía una amistad cercana con mi abuela y con mi mamá. Por tradición, hasta ese entonces las anteriores bandas habían sido pintadas o hechas a máquina. Él, con el conocimiento de que mi abuela bordaba muy bien a mano, que ese era su oficio por excelencia, quiso que fuera “su tía Jonchy” (como le llamaba cariñosamente) quien se encargara de hacer la suya. “Quiero que la banda que yo porte sea bordada a mano”, nos dijo. Expresamente llegó al taller que teníamos en la primera avenida de Comayagüela. Allí, ella le tomó las medidas y comenzó todo.

¿La tarea les quedó designada de manera ininterrumpida?, ¿qué ha pasado luego de todo este tiempo?
Hasta el día de hoy son 28 años los que tenemos como familia elaborando la banda de cada presidente electo. Sin importar el color político, siempre nos han buscado. El trabajo es el trabajo. Mi madre murió hace ocho años, y en aquel momento me contactaron pensando que ella todavía estaba viva. Cuando se enteraron, y sabiendo que yo siempre la acompañaba, me la encomendaron a mí. Mi mamá y yo éramos como un binomio. Yo quien bordaba la banda, y ella la que armaba y cosía los lienzos. Desde el inicio, mi abuela ya no tenía la visión, y además ellas sabían que eso era lo que a mí más me gustaba, por lo que todos los escudos, desde que comenzamos, los he bordado yo.

¿Qué colores, dimensiones, elementos y particularidades tiene esta pieza?
El lienzo es de podesua azul y blanco, han sido las dos tonalidades que hemos acostumbrado utilizar. Después están los hilos de seda, con los que bordo el escudo y trazo todos sus diferentes colores. Lleva también su fleco dorado en el extremo, que es donde se adosa el nudo y se sella. Yo ya tengo una banda que he usado todo este tiempo como medida estándar. La anchura no cambia, es de siete centímetros, pero la longitud varía dependiendo de la altura, el grosor de espalda y de hombros, y alguna petición personal que tenga el presidente electo. Por ejemplo, cuando mi mamá fue a tallar al gobernante Manuel Zelaya Rosales, él pidió definir aún más el escudo, lo quería más pequeño. Que no haya ninguna dificultad para que se vea siempre claro, diría que es el mayor reto.

¿En qué fechas suelen llamarla para pedírsela?, ¿cuál es el plazo que generalmente le toma hacerla?
Por lo general a mediados de diciembre me llaman para tomar medidas, mientras están en su período de transición. Una vez montado el protocolo, que es cuando designan los cargos, me buscan a mí. Ellos no me ponen fecha, pero yo sí lo hago. Antes del 7 de enero la banda ya está entregada. Me toma, generalmente, de tres a cuatro semanas elaborarla. Ha habido ocasiones con algunas premuras, como en el mandato anterior, que me llamaron un 20 de diciembre para pedirme otra, aunque lo único adicional era el nuevo período de Gobierno, porque las medidas eran las mismas.

¿Qué representaría para usted ver su trabajo reflejado en la investidura de la primera presidenta de Honduras?
Para mí sería un orgullo, primeramente como mujer, porque no cualquiera ostenta este tipo de cargos. El pueblo está alegre y sería, como dicen, “ponerle la cerecita al pastel”. Me dignificaría enormemente, así que Dios primero me llamen. He escuchado que quieren cambios de color, usar el turquesa. Yo he recopilado la historia y, en efecto, como cuando estuvo de presidente Carías Andino, era el tono que llevaba y sería bonito retomarlo. De igual forma, haber participado en la elaboración de la banda todos estos años me llena de orgullo, es una emoción que nos hace sentir especiales a mí y a mi familia. Siempre nos ha atendido la persona, no el cargo, y eso es lo más bonito que nos ha quedado.

En esa línea y para cerrar, ¿quién continuará como su sucesora en el legado familiar?
Precisamente, tengo una sobrina, la hija de mi hermano, que estudia Diseño de Moda. Ella borda exquisitamente, y está siguiendo nuestros pasos. La veo tan idéntica a mi madre en toda forma, porque le traza un vestido y le drapea su figura. Ella sería mi sucesora, se llama Luciana Moncada Morgan.

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