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El golpe al Congreso Nacional en 1904

“La generación política que lideró la transición del siglo XIX al XX venía colmada de vicios sectarios”

21.02.2019

Tegucigalpa, Honduras
El golpe al Congreso Nacional en 1904:
La política hondureña y sus continuidades decimonónicas enmarcadas por las revanchas entre caudillos, quienes arrastraban a muchos de sus seguidores al odio, las calumnias y venganzas. La generación política que lideró la transición del siglo XIX al XX venía colmada de esos vicios sectarios, que no se superaron tras el triunfo de aquel llamado nuevo liberalismo, liderado por el presidente Policarpo Bonilla (1894-1899).

La fractura del Partido Liberal:
En 1902 se experimentaron las pugnas por la elección del candidato presidencial que iría a elecciones en la segunda sucesión tras el triunfo del Partido Liberal de 1894 y su constitución republicana. Manuel Bonilla rechazó la actitud de la élite que dirigían el presidente Terencio Sierra (1899-1903), Policarpo Bonilla y Juan A. Arias. Arias fue elegido candidato oficialista, situación que irritó a Manuel Bonilla, quien inmediatamente convocó a sus seguidores para proclamar su candidatura. “¡Negro hijo de puta!”, exclamaba Sierra en los salones y pasillos de la Casa Presidencial al referirse a su antiguo aliado y ahora enemigo.

Las elecciones presidenciales y la revuelta:
En octubre de 1902 se realizaron las elecciones, pero al no tener el 50% más uno, el Congreso dominado por el oficialismo decidió no darle la presidencia al general Bonilla de la facción Democracia. Manuel Bonilla agrupó a sus seguidores y enfrentó desde el sur al gobierno en un conflicto armado en 1903. La confrontación terminó con el triunfo de Manuel Bonilla y su gobierno levemente respetó a ciertos opositores hasta que las tensiones volvieron rápidamente en octubre.

Las elecciones parlamentarias y el golpe del 8 de febrero:
Las elecciones parlamentarias del 25 al 27 de octubre de 1903 volvieron a poner de manifiesto las enemistades de las facciones. El gobierno de Manuel Bonilla comenzó amenazando a sus contrarios, censuró el telégrafo y cerró el periódico opositor Diario de Honduras, que dirigía el diputado Miguel Navarro. En diciembre fue asesinado el diputado opositor Pedro Trejo y en enero de 1904 la tensión aumentó entre acusaciones de ambos bandos. En febrero la oposición acusaba al régimen por sus acciones policíacas y el jefe de la Policía, Lee Christmas, lo responsabilizó de la quema de la Escuela de Artes, de atentar contra el presidente y de preparar una rebelión a los diputados opositores. Ante ello el presidente Bonilla ordenó a Christmas disolver el Congreso y que los diputados rebeldes fueran encarcelados. Días después convocó una asamblea constituyente, la que entró en vigencia el 1 de febrero de 1906 confirmando al general Bonilla como presidente para un período de seis años, mismo que no cumplió porque fue derrocado en 1907, aunque regresó al poder en 1911 en un nuevo conflicto armado auspiciado por una compañía bananera.