Deportes

Se cumplen tres años de la clasificación de Honduras al Mundial de Sudáfrica

Un 14 de octubre de 2009 clasificamos al Mundial de Sudáfrica en el estadio Cuscatlán de El Salvador al vencer al local 1-0 con gol de Carlos Pavón.

14.10.2012

Pasaron tres años ya de aquel momento, y aunque me pesan las libras de más, también los recuerdos. Fue el 14 de octubre de 2009 en el estadio Cuscatlán cuando vi el gol más hermoso de mi vida.

Y éramos más de 7 mil esa noche en el Cuscatlán de San Salvador y sobre el funeral del minuto vi cómo un ángel sostuvo a Carlos Pavón en el aire y, contra las leyes de la física y la lógica, cabeceó una pelota al fondo del arco salvadoreño.

Tengo que decir que cuando el árbitro central Ricardo Salazar dio por finalizado el partido, vivimos los tres minutos más angustiosos de nuestra vida y, por un momento, no sabía si teníamos los pies en Sudáfrica o en Montevideo, para la repesca con Conmebol.

Si al sol de hoy lo lee y lo recuerda, felicidades, su corazón está perfecto.

“Fue muy sufrido, esto no es un trabajo solo mío, sino de todos los entrenadores previos que tuvo Honduras”, dejó plasmado en mi grabadora Reinaldo Rueda Rivera, el hombre que dirigió aquel equipo hondureño.

Y el destino del fútbol fue tan justo que quiso desempolvar a la Sombra Voladora de un autoretiro para que nos pusiera en nuestro segundo mundial, tras 28 años de ausencia, tormentos y frustraciones.

Desde ese gol de Pavón hasta la fecha, apenas hemos marcado cuatro goles (todos ante Cuba) y ahora precisamos de anotaciones para volver a soñar con un tercer mundial.

Si bien Honduras clasifica por diferencia de goles y el empate fortuito de Estados Unidos ante Costa Rica al 90+4 nos echa la mano, sin el gol de Carlos Pavón, la clasificación no hubiese sido posible.

Hoy las cosas han cambiado y Honduras enfrenta nuevas batallas y nuevos retos, tras pasar lista de aquel mágico momento, la realidad se llama Canadá, un equipo que históricamente ha sido un hueso duro para Honduras.

Será Luis Fernando Suárez el que ahora intente llevar de nuevo al equipo catracho a otra pila de buenos recuerdos.