Tegucigalpa

'Mi hijo era el que me ayudaba a comprar los medicamentos”

El velorio fue justo en la avenida Gutenberg del barrio El Guanacaste, el ataúd estaba sobre un puesto de madera

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21.08.2019

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- Sobre un puesto de madera y techo de láminas, en la acera de la avenida Gutenberg del barrio El Guanacaste, estaba un ataúd con arreglos florales.

En plena vía pública, y ante la mirada de miles de capitalinos, era velado el cuerpo de Carlos Moisés López García, de 29 años, quien murió el pasado lunes supuestamente de dengue, según sus familiares.

“Primero se enfermó de diarrea y vómito, se curó, pero solo quedó vomitando, lo llevaba al Hospital Escuela y solo lo inyectaban y lo regresaban. La última vez se desmayó en la entrada del hospital, ahí sí lo aceptaron, pero solo duró cuatro días, ahí murió mi hijo”, lamentó Sonia García, madre del difunto.

Postrada en una silla de ruedas, García hacía un esfuerzo por estirarse y con la punta de sus dedos tocar el ataúd, donde estaba su hijo. Desde hace unos nueve meses que le amputaron una pierna producto de la diabetes.

“No tengo donde vivir, por eso lo estoy velando en la calle, vivo en esta acera. Mi hijo se crio acá, él se ganaba la vida lavando carros, haciendo mandados y ayudando en las tiendas de acá”, recordó la madre mientras sus lágrimas corrían por su triste rostro.

Los vecinos y amigos recuerdan a Moisés como un joven trabajador y respetuoso.

“Mi hijo era el que me ayudaba a comprar los medicamentos, pañales y muchas cosas más, era el único”, dijo con mucho dolor la madre.

Último adiós
Donde Moisés dio sus primeros pasos, consiguió su trabajo y se ganó el cariño de muchos, fue el lugar donde le dieron el último adiós.

“Es muy doloroso lo que está pasando, tener que velar a su muchachito en la calle, a unos días de nacer acá estaba él. Era un joven muy trabajador y respetuoso, todos lo conocíamos acá”, recordó Brenda Velásquez, amiga.

Al lugar se hizo presente Jorge Aldana, el octavo regidor de la Alcaldía Municipal, para brindar ayuda a la madre en su dolor.

“Que sepa que no está sola, hemos gestionado para conseguir un terreno y construir una casita, para que no viva en la calle”, expresó Aldana.

Luego de permanecer por varias horas en la vía pública, el féretro fue llevado al cementerio Sipile en un camión.

Al lugar llegaron familiares y amigos, quienes con lágrimas en sus rostros le dijeron hasta pronto.