Tegucigalpa

Ardua faena de productores para traer sus hortalizas a la capital

Desde lugares remotos y a lomo de bestia o mediante mozos trasladan las hortalizas hasta la carretera

15.03.2019

Tegucigalpa,Honduras
Cuando el alba ilumina el cielo, una gran variedad de verduras frescas recién sacadas de la tierra del campo están listas para la venta en los principales mayoreos y mercados de la ciudad.

Al entrar en los clásicos y rudimentarios puestos de hortalizas se aprecia una especie de alfombra de colores que encierra el verdadero sabor de la naturaleza. Güinope, Tatumbla, Azacualpa, Lepaterique y El Ocotal son los principales lugares de las periferias del Distrito Central que prestan su tierra para cultivar los sagrados alimentos que los capitalinos llevan a sus mesas.

“Lo más común que cultivamos es la piña, el plátano macho, limón, yuca, malanga, las cuatro variedades de plátano criollo, pataste y la naranja. También mandarina, albaricoque, jilote, maíz, frijol, repollo, zanahoria y cebolla, que son los productos más comunes para venir a venderlos a la Ahorro Feria El Lempirita”, detalló Bienvenido Rodríguez, oriundo de la aldea Cañas Bravas, municipio de Güinope, El Paraíso.

En las plazas de comercio, muchos compradores preguntan el precio, cantidad y calidad que proporciona la libra de cada producto, pero obviando cuál fue el costo humano y la verdadera historia de cómo llegan estas hortalizas hasta su mesa.

La historia del cultivo
La amabilidad de los campesinos al vender sus frescas hortalizas denota el amor a su duro trabajo en el campo

“Para cultivar la cebolla se empieza con un semillero (siembra por trasplante) y este vivero tarda 45 días en crecer, después se camea (se saca del vivero) y se siembra en el campo, donde se espera tres meses para su cosecha. Mientras que la yuca lleva un proceso de un año, el plátano se tarda un año y medio y el aguacate lleva año y medio o dos años”, explicó Rodríguez.

“Al cultivar una libra de semillas de cebolla, esta cubre un cuarto de manzana, pero si cada quien siembra su manzana (10,000 varas cuadradas), estamos hablando de cuatro libras de semillas.En cuanto a las semillas de yuca es igual, pero con el plátano se cultivan dos o tres manzanas, por eso que es bastante la cantidad de tierra que hay que sembrar, por lo que yo siembro 45 manzanas aproximadamente”, detalló el labrador.

El camino a la ciudad
Para que estos productos mantengan intacto el fresco olor del campo, los agricultores realizan sus recolecciones horas antes de traerlas hasta la ciudad.

“Este producto está fresco porque lo cortamos el día anterior antes de venirnos para la Feria Artesanal del Agricultor y Artesano, pues en muchas ocasiones son las 7:00 de la noche del jueves y nosotros seguimos cortando culantro, apio y cebolla y solo estamos con focos de mano”, contó Saide García, originaria de Tatumbla.

La travesía de traer estas hortalizas a la ciudad no ha cambiado su forma tradicional. “Cuando salimos desde nuestro pueblo pagamos 20 lempiras de ganancia por bulto y si traemos cinco bultos son 100 lempiras y eso lo traemos en camiones y pailas. Pero la gente lo quiere todo barato y no sabe cuánto nos cuesta”, dijo García.

A esta misma dura faena se dedican más de 4,000 productores de las aldeas aledañas en su afán de trabajar y abastecer de verduras el Distrito Central.