Siempre

¿La conspiración?

Los efectos de la pandemia serán devastadores si las falsas noticias contra la OMS y contra las empresas productoras de vacunas continúan

30.08.2020

TEGUCIGALPA, HONDURAS.- La pandemia del covid-19 está generando retos inimaginables para gran parte de la humanidad. Todos lo hemos vivido, cada cual a su medida, la lista es interminable.

Podemos comenzar por la pérdida de seres queridos, y aún sin cuantificar, las secuelas que puede generar la enfermedad en algunas de las personas afectadas. En general, los gobiernos han buscado un equilibrio entre protección de vidas y aseguramiento de los medios de vida.

Cualquier decisión que se tome generará consecuencias positivas y negativas. Por ejemplo, si hay libertad de movilidad para los habitantes de una ciudad o país, se incrementará la velocidad de contagios. Si se “encierra” a todos los sectores, la economía se debilitará y caerán los indicadores sociales.

Desde el inicio de la pandemia, y con el paso de los meses, seguimos aprendiendo sobre la enfermedad, es algo muy nuevo. Aún falta mucho por aprender y grandes cambios que nos lleven a esa nueva realidad que desconocemos.

Por ejemplo, no hay seguridad en relación con la posibilidad de reinfección de pacientes que fueron positivos. Ya se han reportado tres casos de reinfección. Recordemos que hay seguramente cientos de sospechosos, pero llegar a publicar una reinfección es un proceso que toma tiempo, especialmente porque una publicación en una revista científica requiere la revisión de pares.

En relación con la inmunidad, se prevé que una vacuna de calidad, además de ser de mínimo riesgo, genere incluso más protección que la enfermedad misma. La vacunación de una parte significativa de la población, como mínimo de un 50% podría ser la solución que defina el momento en que comenzamos la recuperación de los efectos de la pandemia.

Se prevé que cuando se llegue a una vacunación masiva, un porcentaje alto de la población habrá estado en contacto con el virus y tendrá anticuerpos. Vacunando de forma masiva alcanzaríamos la nombrada “inmunidad de rebaño” sin que millones de personas tengan que pasar por la enfermedad, para detener la transmisión.

Vacunar es difícil por razones de disponibilidad, priorización, distribución y aplicación. A esto se suma algo profundamente delicado: la creciente población “antivacunas”. De qué sirve un esfuerzo gubernamental y/o empresarial, que ponga a disposición de la población las vacunas, si un porcentaje significativo de la población ha declarado que no se vacunaría. A esto se suma la desconfianza generalizada en relación con la Organización Mundial de la Salud (OMS), y una duda creciente hacia la ciencia en general.

Los efectos de la pandemia serán devastadores si las falsas noticias contra la OMS y contra las empresas productoras de vacunas continúan.

En los últimos años hemos visto cómo decisiones electorales en varios países fueron alteradas por cadenas de falsos mensajes en redes sociales. Hoy la gestión de la pandemia por parte de los gobiernos se verá amenazada por este fenómeno.

Diferencias de género

En el estudio “Diferencias de género en actitudes y comportamientos relacionados con covid-19: pruebas de una encuesta de panel en ocho países de la OCDE”, publicado en agosto de 2020 por Pons et al, se muestra una gran diferencia en la percepción de riesgo que significa el covid-19. En el estudio que incluyó a 21,649 encuestados, se concluye que “es más probable que las mujeres consideren que el covid-19 es un problema de salud muy grave, que estén de acuerdo con las medidas de política pública restrictivas adoptadas en respuesta a él y que las cumplan”. Acá nos encontramos ante evidencia clara de la cultura machista que todos conocemos.

La negación

Megan Marples en su artículo “Negar la pandemia: Por qué algunas personas no pueden aceptar las realidades del covid-19”, presenta una entrevista a los psicólogos Eve y Mark Whitmore. Eve Whitmore, psicóloga de la clínica en Stow, Ohio, y Mark Whitmore, profesor de la Facultad de Administración de Empresas de la Universidad Estatal de Kent en Kent, Ohio, responden a preguntas formuladas por Marples.

En una de las respuestas, Whitmore plantea: “Cuando los adultos han sido criados en un ambiente donde creencias infundadas fueron parte de su educación, es mucho más probable que crean en teorías de conspiración y engaños. También tienden a tomar decisiones basadas en corazonadas e ideas preconcebidas y prejuicios en lugar de utilizar
información fáctica”.

Estas falencias educativas mezcladas con mitos se vuelven hoy en contra de la vida de
la población.

El riesgo para el personal de la salud

En “La desinformación del covid-19 provoca amenazas y violencia contra los médicos en América Latina - Las falsas creencias y décadas de conflicto han dejado a los médicos de América Latina enfrentando amenazas de muerte cuando ya son vulnerables”, Luke Taylor cita casos que muestran cómo las teorías conspirativas que son ampliamente distribuidas en las redes sociales han llevado a crear una peligrosa y triste desconfianza en parte de la población.

Los ejemplos de ataques que se han documentado en Latinoamérica deberían “activar las alarmas” y desencadenar campañas que contrarresten los mensajes falsos.

Los abordajes

Los distintos abordajes en que podemos clasificar la respuesta a la pandemia están todos relacionados con la cultura de bioseguridad. Con el fin de que las organizaciones logren operar evitando intermitencias, deben invertir en programas de gestión de las emociones y creación de cultura de bioseguridad.

Las faltas creencias afectan el abordaje NANO, que es el de medicinas y vacunas. La respuesta individual está íntimamente ligada a la gestión del miedo. Las acciones del gobierno requieren el respaldo la población, expresado.
en su cultura

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