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Cine catracho se hace un espacio en el Costa Rica Festival de Cine

Los filmes “Morazán” y “Olancho” compiten en el encuentro que este año es una cita con el séptimo arte centroamericano

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09.12.2017

San José, Costa Rica
El séptimo arte centroamericano crece, se desarrolla y busca espacios de encuentro en el istmo. Y en eso se convierte esta semana el Costa Rica Festival Internacional de Cine (CRFIC), que reúne desde el 7 hasta el 16 de diciembre a 73 películas de 35 países.

Entre este abanico de filmes está lo más reciente del cine centroamericano independiente, que celebra el ingenio y la creatividad de decenas de realizadores.

Honduras en el CRFIC
Esta vez, por mucho, el corazón del festival es la sección de la competencia centroamericana de largometrajes, con nueve cintas, entre ellas las hondureñas “Morazán” y “Olancho”, la nicaragüense “Heredera del viento”, la salvadoreña “El puma de Quelepa” y la guatemalteca “500 años”.

Las otras cintas en la competencia en esta categoría son producciones costarricenses, incluida “Atrás hay relámpagos”, escrita y dirigida por el guatemalteco Julio Hernández Colón.

“El festival intenta consolidarse como plataforma para la presentación de cine centroamericano hacia la comunidad audiovisual internacional”, dijo a AFP el director del festival, Raciel del Toro.

“Morazán”, dirigida por el realizador Hispano Durón bajo la producción de Ana Martins, narra las últimas 48 horas de vida del paladín centroamericano, nacido en Honduras, fusilado en Costa Rica y sepultado en El Salvador, el único país que -según él- lo amó.

El filme, que ganó un premio en el ítem de producción en el reciente Festival de Cine ícaro de Guatemala y que fue seleccionado como la cinta que representará a Honduras en la categoría de Mejor película extranjera en los premios Oscar 2018, es una producción de la Fundaupn Films.

El guión, de la autoría de Hispano Durón y Dagoberto Martínez, relata el momento histórico en 1842, en el que el héroe enfrenta su última batalla al marchar a Heredia con sus tropas para seguir su lucha contra los conservadores, que lo desconocen como jefe de estado de Centroamérica.

La Asamblea Nacional Constituyente le autoriza para que organice las fuerzas necesarias para la reconstrucción de Centroamérica, pero los líderes conservadores de la Iglesia Católica y la oligarquía local instigan a los soldados a rebelarse contra el gobierno legítimo. Morazán se enfrenta a su última batalla.
La cinta de época, en la que se mezclan el drama y la historia, se ha convertido en una fuente de consulta para los estudiantes en el país.

En la misma categoría centroamericana de largometraje compite “Olancho”, un filme de corte documental que desde una cabina de radio narra la historia del cantante y compositor Manuel Chirinos, su vida como músico de narcocorridos, cuando era el vocalista de Los Plebes de Olancho, la banda más famosa en el este de Honduras.

Arriba Centroamérica
“Las páginas y publicaciones especializadas y el mercado cinematográfico ven el festival de Costa Rica como un lugar donde pueden consultar para saber qué se está haciendo en Centroamérica”.

El CRFIC, que rendirá este año homenaje al realizador finlandés Aki Kaurismaki, también reúne fuera de competencia obras como la argentina “La cordillera”, la mexicana “Sueño en otro idioma” y la rusa “Loveless”.

Del Toro destacó a Aki Kaurismaki, a quien calificó como “una de las principales voces del cine independiente en el mundo”. Lamentó que el realizador tuvo que cancelar su presencia en el festival por motivos de trabajo, pero en su lugar estará su coterráneo Timo Malmi, director artístico del Midnight Sun Film Festival de Helsinki, amigo personal y estudioso de la obra de Kaurismaki, quien hablará con el público sobre sus películas y sus técnicas de dirección.

Cuatro cintas representativas de la obra del finlandés serán proyectadas en el festival: “El otro lado de la esperanza” (2017), “Un hombre sin pasado” (2002), “Nubes pasajeras” (1996) y “La chica de la fábrica de fósforos” (1990).

La competencia centroamericana de largometraje es una plataforma para distinguir diversas sensibilidades y maneras de contar. “Es una sección constituida por películas que, en su conjunto, conforman una carta de presentación de la región para con la comunidad audiovisual internacional”, detalla la página del festival.