Es costumbre entre los pobladores relatar que en La Chorrera existía una sirena que salía a bañar sobre una piedra. También se cuenta que aparecía un barquito de oro que a medida que la gente iba hacia él, se alejaba hasta perderse en el chorro.
El puente del diablo está sobre un remolino de caracoles que la fuerza del agua ha marcado en la piedra caliza.