El portavoz de la Policía Nacional, Leonel Sauceda, explicó las razones que lo llevaron a llorar frente a las cámaras mientras presenciaba la escena de un horrendo crimen en Comayagüela a finales del 2015.
'Me quebranté porque vi el dolor de la gente y uno sufre al ver el dolor de la gente, porque todos somos hondureños', explicó Sauceda en una entrevista concedida al programa de televisión Banegas.
El oficial hace referencia a la dantesca masacre que dejó siete muertos en el sector 'El Infiernito' de Los Laureles en Comayagüela, perpetrada el 25 de noviembre del 2015.
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'Cuando estoy en ese lugar, vienen familiares de las víctimas. Comienza a llorar una señora de unos 80 años, luego comienza a llorar una niña por la pérdida de su padre', relató el portavoz policial.
Agregó que 'yo escucho el clamor de todas estas personas, luego llegaron hermanas y esposas y escucho el clamor'.
En ese momento de la entrevista, Sauceda se conmueve y poco a poco la voz se le desgarra, pero continúa: 'Yo soy un ser humano. Soy un hombre, que tengo corazón, que tengo sentimientos, que tengo una familia'.
Igualmente, 'sufro y sé los grandes esfuerzos que a diario hacemos para que la población pueda vivir en un mejor clima de paz y tranquilidad'.
La cámara enfoca a Sauceda y se le ve claramente conmovido, mientras trata de contener las lágrimas de sus ojos y seguir con su temple firme en la entrevista.
'Si usted mira una persona sufrir, al menos yo siento sensibilidad y solidaridad humana como policía, por lo que pasan los hondureños cuando sufren y experimentan problemas de violencia', concluyó.
Aunque reconoció que sus lágrimas se prestan a muchas interpretaciones, algunas con críticas fuertes, sostuvo que demostró una reacción normal, humana y genuino.
Merece recordar que en ese mismo día, la Policía Nacional encontró un muñeco vudú con el rostro del oficial en una casa donde asesinaron una anciana.
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