Un zipizape protagonizaron este jueves los huelguistas “indignados” que permanecen desde hace varios días en las inmediaciones de Casa Presidencial.
Los manifestantes dejaron sus champas y salieron con rumbo a la Casa Presidencial a pesar del bloque que las fuerzas del orden mantienen en la zona para garantizar la seguridad.
Intentaron romper los cordones policiales y militares para instalar la huelga de hambre en uno de los portones de acceso a la sede del Ejecutivo.
Los huelguistas se juntaron en grupo y forcejearon con los encargados del orden, quienes les impidieron el paso formando una valla con escudos.
El alboroto provocó el cierre nuevamente de la vía frente a Casa Presidencial, el cual recientemente había sido habilitado ante las pérdidas y atrasos ocasionados a empleados y negocios en la zona.
Ante el forcejeo con la autoridad, varios de los huelguistas tuvieron que ser atendidos por elementos de la Cruz Roja y del Cuerpo de Bomberos.
El pasado 22 de junio, miembros del movimiento de los “indignados” instalaron una huelga de hambre en las cercanías de Casa Presidencial en demanda de la instalación de una Comisión Internacional contra la Impunidad.
El movimiento huelguístico fue iniciado por Ariel Varela y Miguel Briceño, quienes a la semana abandonaron la huelga.
Ambos se hicieron ayer presentes en los alrededores de Casa Presidencial en apoyo a las 22 personas que actualmente se mantienen en huelga de hambre.
Los dirigentes opositores denunciaron que las fuerzas policiales y militares atacaron a los huelguistas aunque en reiteradas ocasiones las autoridades les pidieron que permanecieran en la zona donde se mantiene la huelga para evitar enfrentamientos.
“Nosotros solo estamos cumpliendo con nuestro trabajo, les estamos brindando seguridad, pero tampoco podemos dejar que pasen la valla ya instalada”, dijo un agente policial instalado en la zona.
El pasado lunes tres personas se sumaron a la huelga de hambre, entre estas el activista de derechos humanos Wilfredo Méndez, quien llegó a pedir la instalación de una Constituyente, un hecho que ha sido rechazado por un sector de los “indignados”, que plantean un alto a la corrupción.