Honduras

78,000 albergados en los Departamentos más dañados

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03.12.2020

tegucigalpa

La desesperación se apoderó de cientos de hondureños que se encuentran en centros de albergue luego de que los huracanes Eta y Iota inundaran sus viviendas.

Su futuro es incierto y una de sus mayores preocupaciones es que se acercan las fechas navideñas y no saben si volverán a sus viviendas, pues muchas de ellas fueron destruidas.

Familias enteras cumplieron tres semanas de permanecer en los albergues. Las ayudas gubernamentales y de las alcaldías han llegado, pero las condiciones no son las más adecuadas, denunciaron algunos evacuados.

“Mi pregunta es, si el clima no mejora, ¿qué pasará con nosotros los albergados de los excampos bananeros? ¿Pasaremos este mes de diciembre en la misma situación?”, expresó la señora Sarahí Alcántara, que se encuentra en un centro para damnificados en El Progreso, Yoro.

Los departamentos de Cortés, Santa Bárbara, Colón y Yoro fueron los más afectados por los embates de la naturaleza en menos de un mes.

En estas tres zonas perjudicadas hay 78,979 hondureños concentrados en los albergues, según revelan las cifras oficiales de la Comisión Permanente de Contingencias (Copeco).

En el departamento de Cortés y el valle de Sula todavía hay 54,854 personas albergadas. La mayoría de estos hondureños provienen de los municipios de La Lima, Pimienta, Choloma, Omoa y algunos sectores de San Pedro Sula. El departamento de Yoro cuenta con 18,636 personas damnificadas, que en su gran mayoría son de El Progreso.

Un total de 3,479 hondureños están en albergues en Santa Bárbara y 2,010 en Colón.

Valle de Sula

Santiago Motiño, alcalde de La Lima, denunció que en algunos albergues habilitados en San Pedro Sula “me están sacando a las personas”.
“Quiero hacer un llamado a la conciencia y de fraternidad en tiempos de crisis, porque me he dado cuenta que me están sacando a la gente de La Lima de diferentes albergues”.

Instó al alcalde sampedrano, Armando Calidonio, a hacer un tiempo de espera, porque las maquinarias que mandó el gobierno para que las personas puedan regresar a sus casas están trabajando.

La Lima fue uno de los municipios más golpeados por la naturaleza y más del 80% de su población fue albergada.

Mientras que en Pimienta, Cortés, de a poco todo está volviendo a la normalidad. Allí el río Ulúa se desbordó e inundó todo el municipio y las aldeas.

“Todos tenemos necesidad, estamos trabajando. En el caserío La Bomba, el Ulúa se metió y destruyó calles y quedamos totalmente incomunicados, pero estamos dando el empujón”, manifestó el alcalde Raúl Ugarte.

Alrededor de 400 personas se mantienen en los albergues habilitados en Pimienta, manifestó el edil.

Además, aseveró que la mayoría de los damnificados están retornando a sus viviendas, luego de que las cuadrillas municipales removieran los escombros dejados por las lluvias e inundaciones.

Las situación es un poco más complicada en San Manuel, Cortés, porque centenares de personas se mantienen en albergues debido a que sus viviendas todavía se encuentran inundadas de lodo y agua.

A eso se le suma que la carretera que comunica a este municipio con Villanueva está a punto de colapsar por los daños generados por las recientes lluvias.

Un episodio más deprimente viven más de 80 familias que lo perdieron todo en la aldea La Reina, Protección, Santa Bárbara, luego del derrumbe del cerro La Correa, que soterró 250 viviendas. En este lugar los damnificados están a la deriva.

“Aquí tenemos niños y ancianos enfermos, le pedimos a la alcaldesa de Protección que dé la cara. Somos pobres pero no queremos ser jolotes de nadie. Lo que queremos es que nos ayude, que nos den tierra, estamos durmiendo en el suelo”, declaró uno de los afectados.

Colón

En el litoral atlántico, Tocoa, Colón, fue uno de los municipios más dañados por Eta y Iota.

“Estamos levantando los perfiles de las diferentes comunidades y ejes carreteros que fueron azotados por las tormentas. Tenemos 17 kilómetros de carretera afectados en la aldea de La Abisinia que están incomunicados”, expresó Adán Fúnez, alcalde de Tocoa.

Expresó que 22,000 personas que estuvieron albergadas han ido buscando sus hogares para tratar de recuperar sus viviendas

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