Honduras

El profe Francisco, ejemplo de esmero y dedicación

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16.09.2017

Tegucigalpa, Honduras
Hay maestros que enseñan a través de las palabras, otros que transmiten sus experiencias, pero hay quienes enseñan a través de sus acciones.

Francisco Flores es uno de esos maestros, que desde su juventud quiso enseñar a los más pequeños la sencillez de las matemáticas y la elocuencia del español.

Pero, para enseñar a los demás, primero tuvo que aprender él, pues aunque su juventud fue muy sana los años le dieron una lección de vida.

Cuando tenía 25 años de edad, su cuerpo comenzó a debilitarse y a deformarse.

Después de varios estudios, los médicos le diagnosticaron neuropatía, una enfermedad que afecta el sistema nervioso. Esa condición provocó que sus músculos se debilitaran y perdieran parte del movimiento, hasta que lo dejó en silla de ruedas. También, sus manos sufrieron cierto daño que le dificulta sujetar algunas cosas.

Sin embargo, cada día ha sido una experiencia para él; su esposa Norma Mendoza, sus hijos Josué y Cristyn Flores y sus alumnos, además de aprender sobre academia, aprenden a valorar y a no discriminar a las personas.

“Yo tengo problemas en mis rodillas, porque no puedo estirarlas completamente, pero así seguimos adelante, trabajando y trabajando porque no podemos decir aquí se terminó la vida”, dijo Francisco.

El profesor Francisco todos los días es recibido por sus 38 estudiantes, quienes le ayudan en la impartición de las clases.

El profesor Francisco todos los días es recibido por sus 38 estudiantes, quienes le ayudan en la impartición de las clases.

Día a día

“El profe Francisco”, como le llaman sus alumnos, estudió en la Escuela Normal de Occidente, en La Esperanza, Intibucá. A sus 16 años se graduó como maestro y a los pocos meses empezó a ejercer la profesión.

Su primer empleo fue en una escuela en La Mosquitia, en el departamento de Gracias a Dios, sin embargo, solo laboró un año.

Después pasó a trabajar en la unidad de facturación de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (ENEE), donde estuvo por 10 años.

Actualmente trabaja como profesor en la Escuela Álvaro Contreras en la capital del país, donde imparte las clases básicas para los cursos superiores desde hace ocho años.

Cada mañana llega hasta este centro educativo para compartir el pan del saber con sus 38 pupilos que cursan el quinto grado, sección “2”.

En una silla de ruedas recorre los pasillos del centro educativo y se dirige hasta su aula de enseñanza, donde los murales y figuras geométricas resaltan en las paredes.

La pequeña aula es un mundo de aventuras, pues los niños aprenden y disfrutan las clases de español, matemáticas, ciencias naturales, ciencias sociales y cívica.

Con ayuda de sus alumnos realiza las diferentes actividades como revisar sus tareas, escribir en la pizarra o sostener materiales que contribuyan al conocimiento de estos pequeños.

El profe Francisco es muy querido por sus alumnos, sobre todo porque sus dificultades para caminar no han sido impedimento para realizar actividades extracurriculares, como jugar con los estudiantes.

Para Emelin Salinas, alumna del profesor Francisco, las clases son más que escuchar porque el maestro les permite hacer dinámicas para que la enseñanza sea un medio más divertido.

“A los niños les digo que es un privilegio estar delante de ellos porque estar enseñando las primeras letras a un niño es algo que deja huellas en estos pequeños”, dijo con una sonrisa en su rostro el profe Francisco.

Recordó que siempre llegan a la escuela alumnos de años atrás, quienes le agradecen por los consejos y enseñanza que durante muchos años les dio.

Para Francisco dejar huellas en sus alumnos es el trabajo más gratificante porque significa que hizo algo bueno por el futuro de Honduras.

“Cuando yo miro que ese joven sigue saliendo adelante y sigue estudiando, para mí es una satisfacción, un gozo y una alegría”, explicó.

Foto: El Heraldo

En la Escuela Álvaro Contreras, el profesor también participa como coordinador de actos cívicos y en los desfiles participó al lado de sus alumnos.

Padecer esta condición física le ha permitido al profesor Francisco obtener una fuerza extra para demostrar sus habilidades.

En muchas ocasiones ha encontrado dificultades porque muchas personas piensan que “soy incapaz de realizar las cosas”, dijo.

“Cuando no lo conocen a uno hay discriminación porque en nuestro país no nos han liberado para no ver a las personas con una discapacidad sin discriminación”, explicó.

Según el profesor, en el centro educativo Álvaro Contreras la situación es diferente porque recibe apoyo de los padres de familia, docentes y hasta de los alumnos.

Elena María Aguilar, maestra del centro educativo Álvaro Contreras, dijo que en la escuela el profesor Francisco es conocido por ser una persona responsable y querida por sus estudiantes, lo que da buena razón de la enseñanza que brinda a sus pupilos, quienes son el futuro de Honduras.

El profesor Francisco es un ejemplo para miles de docentes que hoy 17 de septiembre celebran el Día del Maestro.