Honduras

Pandilleros tienen academia en el Central

10.07.2017

La situación del Instituto Central Vicente Cáceres, otrora ente de prestigiosos profesionales, es ahora academia de un silencioso, pero letal grupo de “estudiantes” reclutados por la poderosa pandilla 18 cuyo sello secuestró sus instalaciones. En paredes y pizarrones está su temible huella ante la vista y paciencia de toda autoridad.

No es el único centro educativo en el país sometido al rapto de alumnos por parte de pandilleros pero el Central es uno de los colegios que más jóvenes albergan. Es un objetivo primordial para que los antisociales obliguen a los colegiales a la distribución y venta de drogas. Los maestros saben lo que viven y han callado en una caldera sin escape.

La situación es grave y la ocupación militar instaurada en varios institutos solamente es un disuasivo, algo así como un repelente que ahuyenta pero no mata definitivamente el mal. El pandillerismo requiere la atención de todo un conglomerado compuesto, en primer lugar, de sociólogos, psicólogos y psiquiatras con la venia de una inútil Secretaría de educación.

El enganche de estudiantes del Vicente Cáceres a la mara 18 no siempre es una acción forzada. Miles de mozalbetes se alojan en las pandillas por mil problemas y, un detonante primario, a nuestro juicio, es la división de hogares por divorcios, paternidad irresponsable, violencia doméstica e intrafamiliar, entre sinnúmero de causas.

Los profesores deben aclarar en primera instancia del por qué solo abrieron la boca hasta que se publicaron fotos del grafitis de la pandilla 18 que muestra su poderío y señorío a lo interno del Central. Impartir clases en medio de sendas marcas y decir que nunca las habían notado es como afirmar que no vemos desde la tierra el resplandor de la luna.

Puros cuentos de eruditos. Inaudito que maestros del ilustre “ente formativo” no miren los pasos de sus párvulos. Piden auxilio y desde adentro acunan e inducen al crimen. Si la 18 está ahí y lo ignoran no saben multiplicar cuánto es 6 por 3. La academia en el Central es a todo nivel. O están descentrados o son comparsa de la mara. ¡Qué lástima!