Honduras

Embajador de Estados Unidos James Nealon y su esposa dicen adiós a Honduras

El representante diplomático regresó a EE UU tras culminar su asignación en el país. Heidi Fulton será la encargada de negocios

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11.06.2017

Tegucigalpa, Honduras
Con vestimenta sencilla, mochila en la espalda y junto a su esposa Kristin, el embajador de Estados Unidos, James Nealon, abandonó este domingo Tegucigalpa tras concluir su misión en Honduras.

El diplomático permaneció tres años en suelo catracho y en su despedida prefirió no brindar declaraciones a los medios de comunicación que aguardaban en el aeropuerto internacional Toncontín.

EL HERALDO constató que Nealon llegó al aeródromo en un automotor blindado con escolta de otros vehículos al filo de las 11:20 AM, del que se bajó solo su cónyuge para ingresar hasta el salón diplomático.

Luego el automóvil siguió su marcha hasta el portón que conecta con la pista aérea, donde el ingreso está restringido.
Durante ese corto trayecto, el embajador mostró un semblante serio, como se caracterizó desde un principio, pero sin duda lo invadió la nostalgia de dejar a la que consideró como su segunda casa.

De 2014 a 2017

En agosto de 2014 el diplomático de
carrera asumió su cargo de embajador
de EE UU en Honduras.

Nealon abandonó el vehículo para subir un ascensor y reencontrarse con Kristin, no sin antes darle un abrazo y apretón de manos a los dos miembros del personal que lo acompañaron en su estadía.

La ministra consejera Heidi Fulton ahora asumirá la posición de encargada de negocios de la Embajada estadounidense hasta la llegada del nuevo representante diplomático, confirmó en una misiva de despedida.

Agradecimiento
“Deseo agradecer al pueblo hondureño por haberme recibido con los brazos abiertos hace tres años atrás, y con humildad les digo que ha sido un gran privilegio y honor haber representado a los Estados Unidos aquí en Honduras y haber sido parte del equipo que apoyó los esfuerzos conjuntos entre nuestros dos pueblos y gobiernos”, subrayó el diplomático en una emotiva carta divulgada el sábado.

Añadió que “el trabajar con todos y cada uno de ustedes ha sido satisfactorio porque el esfuerzo entre nuestros dos pueblos y gobiernos ha sido de vital importancia para prevenir la violencia, ofrecer oportunidades económicas, fortalecer las instituciones y combatir la corrupción y el narcotráfico”.

Nealon recibió la orden Francisco Morazán en
el grado de Gran Cruz Placa de Plata de parte
del presidente, Juan Orlando Hernández.
Mientras que el Congreso Nacional le concedió
la Gran Cruz con Placa de Oro y pergamino
especial de reconocimiento.



Nealon reiteró su agradecimiento a todos los sectores de la sociedad, incluyendo al equipo de trabajo y colaboradores que estuvieron a su lado “para avanzar en nuestra agenda en común”.
En los próximos días, la administración de Estados Unidos anunciará su próximo cargo en Washington, anticipando que permitirá continuar trabajando en asuntos relacionados a los países que conforman el Triángulo Norte de Centroamérica.

Dificultades y amenazas afrontó James Nealon

No todo fue fácil para el embajador de los Estados Unidos, James Nealon, en su estadía en Honduras, donde tuvo que afrontar momentos duros y ser amenazado por cabecillas de organizaciones ilícitas.

En octubre del 2016 la Unidad Investigativa de EL HERALDO reveló la existencia de un plan para atentar en contra del representante diplomático, incluyendo al mismo presidente Juan Orlando Hernández.

El ataque criminal fue ordenado por el narcotraficante Wilter Blanco, quien fue capturado meses después en Costa Rica y extraditado a la nación del norte a mediados de marzo de este año.

Las medidas de seguridad para Nealon se reforzaron desde ese momento y evitó cualquier eventualidad en la que se comprometiera su integridad física.

Además, fue testigo de las extradiciones de 12 de los 13 hondureños pedidos por EE UU debido a vinculaciones directas con el narcotráfico, criminalidad organizada, lavado de activos y tráfico de armas de guerra.

El embajador reconoció el esfuerzo y la voluntad de los cuerpos de seguridad del Estado que permitieron sus respectivas capturas.