Honduras

Guardianes del enigma y de la historia

Javier Gutiérrez y Jaime Orellana son los dos más valientes celadores que hay en el país. Ellos se encargan de cuidar uno de los tesoros más valiosos con que cuenta la ciudad de Comayagua

FOTOGALERÍA
04.03.2017

Comayagua, Honduras
Como si se tratase de la conocida y popular película “ Una noche en el museo”, cada día se convierte en una aventura para los dos protagonistas de esta historia.

Las piezas y reliquias que datan del período prehispánico, colonial y republicano de Honduras son protegidas por dos caballeros que, además de prestar su servicio, se han convertido en comunicadores de la historia a las nuevas generaciones de niños y jóvenes que visitan e l Museo de Comayagua.

Estos dos hombres son, Javier Gutiérrez Cruz y Jaime Orellana Machado, quienes durante el día y la noche se disponen a defender cada pieza que hay en las vitrinas, pasillos y salas del antiguo edificio.

De día son emisarios que llevan el mensaje que encierran las piezas que están dentro de las vitrinas.
Pero de noche, las figuras, piezas, cuadros y demás reliquias son los únicos acompañantes de estos fieles protectores.

Gutiérrez y Orellana han creado un vínculo con cada una de estas invaluables piezas y se podría decir que más de alguna vez habrían entablado una que otra conversación con estas piezas que encajan a la perfección en el rompecabezas de la historia.

EXPOSICIONES. Algunas de las piezas que se exhiben son originales, mientras que otras son réplicas.

Algunas de las piezas que se exhiben son originales, mientras que otras son réplicas.

El Museo de Comayagua, que custodian estos dos valientes personajes, abrió sus puertas el 6 de junio de 1940, mostrando primero piezas arqueológicas de la época prehistórica como una osamenta humana, el fémur de un oso perezoso, vasijas de barrio que datan de miles de años y que pertenecen a la etnia lenca.

Luego se fueron exponiendo réplicas como la de la Cueva del Gigante de Marcala, La Paz, y el colmillo de un mastodonte encontrado en Tegucigalpa en 2014.

También guarda piezas traídas del sitio arqueológico El Chircal, aldea lenca habitada desde el año 3,000 antes de Cristo; de Tenampúa, fortaleza habitada en el período clásico, alrededor del año 800 después de Cristo.

Reliquias
A partir de 2008 se empezaron a mostrar piezas del período colonial y republicano mostrando pertenencias de expresidentes de la República como sillas, capotas, espada e imágenes religiosas en tiempos de la conquista española.

También se exhiben las tradiciones y costumbres de los pueblos de la zona central como ser la elaboración de alfombras, procesiones de Semana Santa y el baile de los diablitos.

Guardián
Javier Gutiérrez es desde hace ocho años guardia de seguridad del museo. Ha aprendido a conocer cada rincón del edificio y lo que guarda.

“Sabemos que es un valor histórico que hay que cuidar porque no solo hay historia de Comayagua, sino de toda Honduras, por eso nuestra misión es cuidar y con el tiempo u no aprende dónde está cada pieza de cada sala de exposición y lo bueno es que la gente que ingresa al museo es educada y cuidan de no dañar los objetos”, dijo Gutiérrez.

Debido al poco personal que labora en el museo, Gutiérrez, junto a su compañero Orellana, realizan labores como guías de información durante los recorridos. Ser guías les ha servido para conocer el patrimonio histórico que resguardan y de esta forma transmitirlo a los visitantes.

“Cuando la guía está ocupada y viene mucha gente, uno colabora, es bonito porque conoce gente nueva, conoce de historia y aprende de los mismos visitantes, como arqueólogos, historiadores que visitan el museo; uno nunca deja de aprender”, comentó.

Personalidades
Los guardias tienen la oportunidad de dar recorridos por las salas de exhibición a funcionarios de gobierno, embajadores de países de Centroamérica y turistas de todo el mundo.

Jaime Orellana, también con ocho años de laborar en el museo, expresó que le ha tocado servir de guía a embajadores de Francia, El Salvador, Panamá y personalidades de la política.

8
años

Javier y Jaime de
cuidar el invaluable
tesoro de la historia.


“He recibido cuando viene como turista al embajador de Francia, Panamá, El Salvador, a la vicepresidenta del congreso de China, exfuncionarios de Honduras, y ha sido muy gratificante poderles enseñar cada rincón del museo”, explicó Orellana.

Después de ocho años de proteger el museo, el sueño de ambos es convertirse en guías oficiales y así poder compartir sus conocimientos con las miles de personas que lo visitan.

Y se lo han ganado, el empeño que ponen en cada historia contada, en cada dato, en cada anécdota, convierte una visita al museo en una lección de vida y de amor por lo que hacen.