Honduras

Con dolor despiden a doctora que siempre atendió a los necesitados

FOTOGALERÍA
02.12.2016

Tegucigalpa, Honduras
¡Era una soñadora! Desde muy pequeña su ilusión era ser médico y vaya que era fuerte el deseo.

Nació en la capital Tegucigalpa, pero sus padres aun siendo infante decidieron enviarla junto a su hermana gemela a vivir a la ciudad de Tela, en el departamento de Atlántida, junto a sus bisabuelos maternos.

Sus progenitores se vieron en la obligación de cambiarlas de domicilio debido a que ambos, padre y madre, emprendieron el largo viaje hacia la nación del norte, en busca del “sueño americano” a inicios de los años noventa.

Pasaron los años y llegó el momento de regresar a su natal Tegucigalpa, precisamente a la colonia Hato de Enmedio, donde vivió su niñez, adolescencia y parte de su adultez.

Así fue Zaharena Alejandra Espinal Garay (29), una joven promesa de la medicina que perdió la vida el miércoles en la capital a causa de la cruel violencia que sufre el rubro transporte.

La joven murió cuando se conducía en un microbús y sujetos armados abrieron fuego, matando en el instante al conductor de la unidad en el sector de Villa Vieja.

Estudios

Su vida de joven fue lo más normal posible. A los 15 años y siempre junto a su hermana y alma gemela iniciaron sus estudios de diversificado en el Instituto Valencia, ubicado en ese entonces en la colonia Hato de Enmedio. Para finales de 2003 ya se había graduado de bachiller en ciencias y letras, y el sueño que tuvo de niña cada vez se veía más cerca.

Pasaron las fiestas de Navidad y llegado el 2004 impulsada por el amor y apoyo familiar decidió someterse a varias evaluaciones para optar a una beca y estudiar la carrera de Medicina en la reconocida Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM) en Cuba.

Su aptitud le permitió superar aquellas pruebas sin mayor dificultad, esto significaba tomar sus maletas con destino a las tierras de Martí.

+Mira más fotos de la doctora fallecida en este enlace

La joven contrajo nupcias en la playa que la vio crecer (Foto: El Heraldo Honduras/ Noticias de Honduras)

La doctora el día de su boda en la ciudad de Tela, Atlántida.

Las ganas y la ilusión de Zaharena se vieron un tanto afectadas. Solo tenía tres meses de haber partido de su terruño cuando sus familiares en Honduras le avisaron vía telefónica que su padre había muerto.

El lamentable deceso se produjo el año 2004 en la colonia El Carrizal de Comayagüela, coincidentemente su progenitor también fue asesinado cuando desabordaba un bus de la ruta urbana, frente al Instituto Técnico Luis Bográn.

“Antes de irse para Cuba, Zaharena le hizo una promesa a su padre, que ella sería doctora”, confesó con tristeza a EL HERALDO uno de sus familiares.

Sin embargo, esto no detuvo su anhelo y continuó los estudios.

+Alarmante y asqueroso hallazgos en restaurantes de Tegucigalpa

En el año 2011 la joven estudiante regresó a Honduras convertida en una médico general, con el cumplido póstumo realizado a su padre.

Tenía un don de ser humano increíble, ella había instalado su consultorio médico, pero atendía a cualquier persona llevara o no dinero”, expresó su amigo Juan Carlos Paz, mientras le daban el último adiós. Sus familiares descartaron rotundamente que el ataque haya ido dirigido también hacia ella.

“Ella era una persona muy sociable y servicial, donde vivía se llevaba muy bien con la gente y nunca tuvo problemas con los vecinos”, manifestó un pariente.

+Desarticulan centros de masajes en San Pedro Sula

La joven doctora tenía alrededor de dos años de residir en la salida al oriente, en el kilómetro ocho. En ese mismo lugar tenía su consultorio médico.

Sus familiares aún no pueden creer lo sucedido.

Con nostalgia sus familiares relataron que el día de su muerte, Zaharena tomó la unidad 014 de Villa Vieja-mercado con la intención de ir a visitar a don Abraham Garay, su abuelo materno, quien estaba interno en el Hospital Escuela. Su partida ha dejado luto y dolor entre todos los que le querían.

+Ver aquí galería de Zaharena Alejandra Espinal Garay