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Toribio Aguilera

“De joven me levantaba de madrugada a ordeñar las vacas para vender la leche”, cuentó a EL HERALDO.

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13.07.2012

Cuando la artillería del ejército salvadoreño arremetía con furia en Goascorán, Valle, durante la guerra de 1969, Toribio Aguilera arriesgaba su vida al distribuir alimentos para los compatriotas desplazados.

Recuerda haber visto a los soldados del vecino país desfilar con fusil en mano y “claro que sentía miedo”, confiesa el parlamentario por el Partido Innovación y Unidad (Pinu).

El septuagenario, de pelo entrecano, voz grave y de personalidad sosegada, cuenta que durante su infancia aprendió el oficio de la ganadería para ayudar al sostenimiento de su hogar.

Hoy es un exitoso economista, consultor en varios rubros y respetado diputado pinuista que recibe a EL HERALDO en su oficina del Congreso Nacional para hablar del Toribio Aguilera que pocos conocen.

¿Antes de ser diputado en qué cargos estuvo?

Estuve en el Banco Central de Honduras siete años, en el Banco Centroamericano de Integración Económica igual tiempo, de 1974 hasta que me metí a la cuestión política he sido consultor de empresas especializado en asuntos turísticos, agroindustriales, financieros. Ahora con la actividad tan absorbente del Congreso Nacional cerré mi oficina, la de San Pedro Sula y la de Tegucigalpa, y solo me he quedado en proyectos de desarrollo social.

¿Cuál fue su primer empleo?

Asistente administrativo, cuando tenía 18 años, en una empresa constructora de carreteras en la zona norte, una firma italiana, pero como quería trabajar me vine a Tegucigalpa a estudiar economía. Participé en varios exámenes en el gobierno y al fin pude ingresar al Banco Central, inicié como asistente estadístico, luego analista económico y después en la parte monetaria fiscal. Ahí me becaron para hacer estudios de posgrado en Estados Unidos.

En 1974 inicié como consultor independiente y tuve la oportunidad de trabajar en varios proyectos hoteleros, como el hotel Copantl, Crow Plaza, Holiday Inn y aquí en Tegucigalpa fui consultor en el Sheraton (hoy Clarion) y estuve vinculado como consultor en la construcción del Marriot. Mi trabajo ha ido desde hacer estudios hasta conseguir los financiamientos.

¿Si tenía tantas ocupaciones y buen trabajo por qué se decide a meterse a la política?

Yo fui fundador de Pinu. Promoví el Pinu en San Pedro Sula con la misión de motivar a que un campesino llegara al Congreso Nacional, apoyamos a Julián Méndez, yo fui su diputado suplente. La idea del Pinu surge, recuerde usted que es en la época del conflicto de la guerra con El Salvador en 1969, y fue entonces cuando nos dimos cuenta de la debilidad del Estado y empezamos a hablar que era necesario fortalecerlo.

La decisión fue constituir un partido político.

Bueno, ayudamos en la parte logística, nosotros desde aquí en Tegucigalpa mandábamos la logística para la población desplazada.

¿Qué tipo de logística?

Suplir alimentos, mandar frazadas, tanto en el frente sur como en occidente.

¿Y estuvo en la frontera durante los combates?

En la frontera estábamos para dejar alimentos en el lado del sur.

¿No sintió temor cuando el conflicto estaba en pleno apogeo?

Claro, yo no soy un hombre de armas, me daba miedo. Cuando los salvadoreños estaban en la montaña de Goascorán, nosotros mandábamos los alimentos, mirábamos a los salvadoreños con los rifles.

Y luego de su participación en la guerra ¿en qué labor siguió?

Me fui para la costa norte, renuncié al Banco Centroamericano, donde logré la posición más alta que podía tener en el equipo técnico.
Cuando se formó la Asamblea Nacional Constituyente fui suplente de Julián Méndez, él sale aquí (gana la diputación), pero no vine (no ejerció como diputado suplente). Cuando asesinan a nuestro líder Miguel Pavón, yo me postulo y gano una diputación.

¿De sus tiempo de joven qué historia lo identifica?

Bueno, estudié en un instituto público, del barrio Guamilito, donde nací, se llama José Trinidad Cabañas, de ahí me fui al José Trinidad Reyes que era semioficial, se pagaba, había algunas limitaciones. Un gran colegio, de ahí salen grandes líderes como Rafael Pineda Ponce, Jaime Rosenthal Oliva, Víctor Meza y otra gente connotada.

¿Cuándo se casó?

Me casé un día después de que salí de la universidad, felizmente, y tengo tres hijos, todos ellos han sabido aprovechar los estudios, han sacado maestrías en el exterior, en ese tiempo yo tenía capacidad económica y son grandes profesionales, de ahí la situación de congresista no es la misma.

¿No se arrepiente de que sus ingresos sean menores porque ganaba más como consultor?

De ninguna manera, creo que hemos contribuido al proceso de desarrollo del país.

¿Cómo es Toribio Aguilera en su ambiente familiar?

Yo no hago mucha vida social y sí, afortunadamente vivimos en la misma zona con mi familia.

¿Fue riguroso o blando con sus hijos?

Ellos dicen que fui un poco riguroso, ahora ellos extrañan como soy con los nietos, pero la diferencia de uno como padre es que uno está en la lucha, tratando de superarse en el trabajo y creo que a uno esa presión lo hace ser diferente. En la adolescencia con mis hijos la pasamos en San Pedro Sula y los fines de semana era dedicado a ellos, en la playa, excursiones y toda la cosa.

¿A usted le tocó ser cabeza del hogar cuando vivió con sus padres?

Sí, por situaciones, problemas de mi padre desde joven por alcoholismo, me tocó desde los 20 años.

¿Usted tuvo problemas con el alcoholismo?

No, afortunadamente no, yo no sé si fue obra de Dios, pero no tuve problemas.

¿De qué trabajaban sus padres?

Mi mamá, como era hija de un ganadero, de un agricultor, tuvo la oportunidad de tener acceso a ganado, y entonces nos dedicamos a eso.

¿Le tocó vender leche?

Ordeñar, yo me levantaba a las tres de la mañana a traer las vacas, ordeñar, ir a vender la leche, luego a la escuela, la leche que no se vendía se hacía cuajada.

Por la actividad de ordeñar adquirí una bacteria, blefaritis, como a los 14 años, que no he podido erradicar y a veces me molesta.
Yo soy alérgico al cambio de temperatura y cuando hay cambios entonces me molesta la vista.

¿Y aprendió a hacer cuajada?

Sí, la leche que quedaba la hacíamos cuajada, con ayuda de la Droguería Nacional que nos vendía las pastillas para cuajada, no era una cosa del otro mundo.

¿Pero problemas económicos siempre había?

Claro, por eso le dedico bastante tiempo al Instituto Tecnológico Centroamericano, que prepara muchachos que no tienen oportunidad de estudio.

¿Qué tipo de privaciones tuvo?

Normalmente el colegio lo pagábamos a final de año y quien me lo pagaba era mi abuelo cuando teníamos la crisis, no le voy a decir que sufrí, a mi mamá le decían que trabajaba mucho, pero no sentí sufrimiento. Yo creo que eso me dio una capacidad de trabajo.

¿Uno de sus hobbies es hacer yoga?

Yo hago un tipo de “yoga ejecutivo”, no es de una o dos horas, pero si un yoga que los diferentes sistemas del cuerpo se estimulan y unido a eso está la transformación trascendental, que son 20 minutos que usted hace en la mañana y 20 minutos que usted hace en la tarde.

¿Todos los días lo hace?

Sí, tengo como 40 años de hacerlo.

¿Cómo se metió a eso del yoga?

Vino aquí un maestro chileno que estudió con Maharishi (maestro de yoga de la India), yo tenía problemas para dormir cuando estaba en San Pedro Sula, porque cuando venía a hacer los estudios de postgrado solo dormía dos horas, tres horas, pasé así tres años, sentí cierta soledad, mi esposa es dormilona, de paso, entonces llegué a este sistema de meditación trascendental, que le ayuda a descansar a usted y ahora ya duermo cinco o seis horas.

Con la meditación trascendental uste entra a procesos internos, verdad, interesantes y se relaja.

¿Pone su mente en blanco?

Usted trata de no forzar la mente, los problemas a usted lo aquejan van saliendo y va descansado, por eso es que puedo manejar varios temas.
Me ha ayudado, lo practica mi esposa, también mis hijos, tomaron los cursos, aunque no lo practican de forma regular.

Hasta ahora no tengo ninguna operación, solo el tema de la vista, pero el yoga me ayuda a controlar los cinco sistemas, el corazón, la circulación, es una gran cosa que ayuda a la mente.

ASÍ PIENSA DE...

Toribio Aguileral: Alguien que cree que el país puede ser conducido de forma diferente.

Congreso Nacional: Gran escenario para hacer cosas positivas para el país.

Familia: La base de todo.

Religión: Católico, no practicante que va siempre a misa, pero ha servido la religión y el cuerpo vivo de Cristo para mis decisiones.

Pinu: Alternativa de enfocar los problemas del país.

Alcoholismo: Enfermedad que cómo hace daño.

Microempresas: Gran alternativa de desarrollo para no dilapidar el dinero en tantos bonos.

Comida favorita: Gallo pinto.

Bebida: La horchata.
Hobby: La lectura y el yoga y en momentos de tensión la televisión, me gusta la televisión, no lo niego.