La Misión de Observación Electoral (MOE) de la Organización de los Estados Americanos (OEA) que visitó Honduras la semana anterior para hacer valoraciones sobre el ambiente preelectoral en el país, llamó a que se garantice la plena independencia y autonomía de las autoridades electorales, con el fin de que puedan enfocarse en su trabajo técnico, y dijeron ver con “alarma” que integrantes del CNE han considerado dejar sus cargos “alegando injerencias y presiones externas”.
Coincidentemente, el documento de la MOE se hizo público el mismo día en que el fiscal Johel Zelaya ordenó la intervención del CNE, el secuestro de documentos y emitió requerimientos contra los tres consejeros, a quienes acusa de los presuntos delitos de traición a la patria, prevaricato administrativo, abuso de autoridad y violación de los deberes de los funcionarios en perjuicio de la Constitución, la seguridad del Estado, su integridad territorial y la administración pública”, una acción calificada por diversos grupos de la sociedad como una “burda y condenable” intervención del CNE. Mientras la crisis política crece de tono, las actividades en el CNE siguen paralizadas y con ello el normal desarrollo del cronograma electoral, afianzando los temores de que las elecciones de noviembre no se realicen tal cual están programadas.
El arzobispo de Tegucigalpa, José Vicente Nácher, y el obispo de la Diócesis de Trujillo, Jenry Orlando Ruiz, pidieron que se busquen soluciones a la crisis a través del diálogo y se asegure la transparencia del proceso electoral.
Las recomendaciones de la MOE y los llamados de los representantes de las Iglesias y de muchos otros sectores sociales se encaminan a dar luces para que se destraben las diferencias que por ahora generan ansiedad e incertidumbre alrededor del proceso electoral, e instan a actuar apegados a las leyes de la República por sobre los intereses particulares y de grupo, lo que no debería ser nada difícil para quienes dicen actuar en representación del pueblo