El Comisionado Nacional de los Derechos Humanos (Conadeh) ha puesto sobre la mesa un problema que golpea a muchas familias en el territorio nacional, pero del que muy pocos se atreven a hablar: la desaparición de personas.
En Honduras, la desaparición de personas constituye una crisis persistente que adopta múltiples manifestaciones, incluyendo la violencia, la migración forzada, la trata de personas y los conflictos sociales, plantearon en un comunicado en el que exhortan a las autoridades del Estado “a dar respuestas inmediatas ante las constantes desapariciones de personas en el país, por diferentes causas”.
La gravedad de este problema se refleja en las cifras que el mismo organismo hizo públicas, teniendo como base las estadísticas de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI): “Entre el 2022 y agosto de 2025 se registró la desaparición, por diferentes causas, de 729 niñas, niños y adolescentes menores de 17 años”, y de más de 800 casos de migrantes hondureños desaparecidos.
Esta es sin duda una problemática que exige respuestas inmediatas, urgentes, coordinadas y sostenidas por parte de la institucionalidad pública. No hacerlo deriva en graves consecuencias para las familias afectadas y la sociedad, pues la falta de investigación, identificación de las causas de las desapariciones y de los responsables, perpetúan la impunidad y la violencia.
Por eso es de felicitar la campaña “La ausencia tiene nombre, una llamada a la memoria, la justicia y la acción”, que hoy inicia el Conadeh para visibilizar la problemática de la desaparición de personas y sensibilizar tanto a la ciudadanía como a tomadores de decisiones y otros actores clave sobre el impacto y la necesidad implementar estrategias que brinden una respuesta estatal integral a este fenómeno, entre ellas la aprobación de una Ley de Búsqueda y Protección Jurídica de Personas Desaparecidas y de sus Familiares.